Un año sin Grande, un año grande

El Mallorca vive instalado en la euforia doce meses después de consumarse la marcha del que fuera el máximo accionista de la entidad durante tres temporadas

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15-12-2009

14 de diciembre de 2008. El Mallorca sale goleado de Getafe (4-1) y cae a posiciones de descenso. Vicenç Grande ya ha tomado la decisión irrevocable de marcharse del club. La pañolada que le tributó la grada de Son Moix tras la derrota ante el Recreativo (2-3), su delicada situación personal y la descendente trayectoria del equipo -siete jornadas sin ganar- empujaron al entonces presidente a tomar la determinación de irse, una decisión que se plasmó el 19 de diciembre del pasado año.
Hoy, un año después de consumarse el final del Grandismo, la situación es diametralmente opuesta. El Mallorca vive instalado en la euforia, ocupa la quinta posición a sólo un punto de la Champions League y está firmando la segundo mejor campaña de toda su historia, a sólo un punto de los números que rubricaron los hombres de Cúper en la campaña 1998-99. La clasificación también refleja la metamorfosis de una entidad que ha conocido a más presidentes y más propietarios que nunca en un año natural. En la 14ª jornada de la pasada temporada, el Mallorca aparecía en posiciones de descenso a Segunda con sólo 13 puntos... Hoy, en el mismo capítulo del curso, el grupo bermellón no ha bajado de las posiciones europeas desde la primera jornada y totaliza 27 puntos, más del doble. Es, con diferencia, el equipo de Primera que más ha mejorado de un año a otro.
Un año, cinco presidentes
Aunque sólo han transcurrido doce meses desde que Vicenç Grande abandonara el club, la catarata de noticias que ha generado la SAD balear ha sido enorme.
En los últimos 365 días, han desfilado por la presidencia Grande, Joan Antoni Ramonell -oficiosamente durante un día-, Joaquín García, Mateu Alemany y Tomeu Vidal, que ocupa el cargo desde el pasado 10 de agosto. También se han producido movimientos sísmicos en el accionariado. Tras la marcha del promotor inmobiliario, Mateu Alemany se hizo cargo de las acciones, que posteriormente traspasó a la familia Martí Mingarro (7 de agosto) y recuperó por impago recientemente (10 de noviembre).
Mirando por el retrovisor y buceando en la hemeroteca, la semana que arrancó ayer de hace un año ya figura en la historia negra de la entidad. Fueron siete días de verbena que arrancaron un lunes con la decisión de Vicenç Grande de abandonar el club y concluyeron el viernes con la toma de posesión de Joaquín García. Entre medias, algunos de los capítulos más vergonzosos de la historia.
El día después de desvelarse las intenciones de Grande de dejar el club, el probable retorno de Mateu Alemany acaparó todas las portadas. Sin embargo, cuando todo parecía preparado para el regreso del abogado andritxol, Grande se sacó un as de la manga. El promotor eligió a Joan Antoni Ramonell, ex alcalde de Montuïri, para cederle el testigo de la presidencia. El dueño del Grup Drac le había planteado a Alemany la posibilidad de regresar a la entidad, pero el propietario retrocedió en su decisión final. Sin embargo, los administradores concursales vetaron el nombramiento de Ramonell, que agotó su mandato en apenas 24 horas, aunque tuvo tiempo para recorrer todos los medios de comunicación y exponer su proyecto desde la plaza del pueblo.
El viernes 19 de diciembre resultó clave. La tragicomedia protagonizada por el club desembocó con Joaquín García Martínez coronado como el presidente número 34 en la historia del club balear. Después de una mañana esperpéntica, de una reunión clandestina del consejo de administración -celebrada en el Bufete Buades-, de la dimisión por carta de Vicenç Grande de un comunicado de Joan Antoni Ramonell, el Mallorca optó por la solución menos traumática:nombrar a un presidente interino hasta confirmarse el regreso de Mateu Alemany, una vuelta que se confirmó apenas 28 días después, el 15 de enero.
El cambio que experimentó el equipo resultó espectacular. Pasó de finiquitar la primera vuelta en descenso con apenas 14 puntos a sellar la permanencia con solvencia (9º con 51 puntos) después de protagonizar una segunda vuelta de lujo (segundo mejor equipo con 37 puntos, los mismos que el campeón Barça).
Alemany vendió la entidad a la familia Martí Mingarro el 7 de agosto pasado, pero recuperó de nuevo el club, al romperse el acuerdo de compraventa por impago, el pasado 10 de noviembre.
Un año después de Grande, el Mallorca vive días de vino y rosas.

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