La plantilla del Mallorca hace una ‘piña’ antes del partido disputado ante el Sporting en Gijón. | Carlos Gil-Roig

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Sin el goleador Amath Ndiaye, baja para las próximas citas por una lesión muscular. Sin el añorado Ruiz de Galarreta, que no llega a tiempo. Con media docena de jugadores advertidos de suspensión por acumulación de amonestaciones y con cuatro futbolistas con las maletas preparadas para incorporarse a sus respectivas selecciones... Con todo este cóctel en el vestuario, el Real Mallorca recibe esta tarde al Real Oviedo en el arranque de dos semanas de pasión con cuatro partidos cruciales en el horizonte (Son Moix, 18.15 horas, #Vamos).

El grupo balear se adentra en el laberinto con todas las alarmas encendidas y la segunda unidad preparada para intervenir. En el tramo de la verdad, donde los puntos se ganan a base de sangre, sudor y lágrimas, las huestes de Luis García Plaza afrontan un doble desafío en Son Moix: enganchar su tercer triunfo consecutivo como local, una marca que todavía no ha establecido en lo que llevamos de temporada, y evitar su segunda derrota tras el tropiezo de hace seis días en Gijón.

La cita ante el otro conjunto astur llega salpicada por la lesión de Amath Ndiaye, que se perderá los próximos partidos por culpa de una lesión muscular. Sin el delantero senegalés, máximo goleador del equipo y titular indiscutible en las nueve últimas jornadas, el equipo pierde mordiente y creatividad en el frente de ataque. La profundidad del banquillo balear es tan grande que varios son los aspirantes a ocupar esa vacante en la banda izquierda. Jordi Mboula, que solo ha sido una vez titular en lo que llevamos de segunda vuelta, y Víctor Mollejo, que apenas ha intervenido en cuarenta minutos en tres ratos, pugnan a esa plaza. Incluso el brasileño Murilo, aunque en los últimos tres meses su presencia ha sido testimonial.

Al margen de Amath, tampoco llega Ruiz de Galarreta, un jugador capital en la salida limpia desde la cueva y al que los doctores han parado para evitar contratiempos inesperado. El jugador se encuentra bien, pero en esta ocasión han optado por la prudencia. Como escudero de Salva Sevilla -cumplió 37 años anteayer- se mantendrá el ghanés Iddrisu Baba antes de perderse la cita contra el Fuenlabrada -como mínimo- por su compromiso internacional. En la misma posición se encuentra Martin Valjent, a una tarjeta de la suspensión y que también se incorporará con su selección tras el encuentro.

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Al margen de nombres, el Mallorca deberá recuperar el bastón de mando perdido en El Molinón y mejorar las sensaciones mostradas en su último choque como local ante el Cartagena. Al equipo le pesó la responsabilidad de manejar el partido y solo una acción aislada -un penalti de VAR transformado por Álvaro- sirvió para echarle el lazo a la victoria.

Líder con cuatro puntos de ventaja sobre el Almería -juega este sábado en Ponferrada- y cinco por encima del Espanyol -recibe hoy al Logroñés-, el Mallorca se autoxige volver a sonreír para afrontar la Semana de Pasión con un colchón de puntos que invite al optimismo.

El Oviedo, por su parte, visita un escenario que no le trae buenos recuerdos -aquí disputó su último partido entre la nobleza hace ya dos décadas- visita al «equipo más completo y regular de la categoría» según Ziganda, pero al que el conjunto azul ya le quitó puntos hace solo dos meses, cuando firmaron tablas en el Tartiere (2-2) tras ir perdiendo por dos goles en los primeros veinte minutos.

El navarro tendrá que hacer un cambio obligado por la expulsión de Christian, y aunque Carlos Hernández no está descartado, Arribas es el mejor colocado para formar pareja de centrales junto a Grippo tras dos meses fuera por su lesión muscular.

En ataque Rodri y Nahuel llevan varias jornadas siendo los hombres más adelantados, pero tanto Blanco Leschuk como Borja Valle -este aún no ha jugado de inicio desde su llegada- se postulan como una de esas variantes a las que da vueltas el cuerpo técnico para esta jornada y que podrían modificar incluso el dibujo.