Archivo - Dos Agentes de Policía en el piso en el que se halló el cadáver de la joven. | Juan Barbosa - Europa Press - Archivo

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El asesino de Milena S. C., la joven de 20 años asesinada por un cliente en su piso de la calle Fray Luis de León de la capital, intentó estrangular a otras 'escorts' dentro de los juegos sexuales que solía practicar con las chicas que contrataba a través de una red social que ofrecía estos servicios.

Así consta en un auto, al que tuvo acceso Europa Press, en el que la jueza que instruye el caso, titular del Juzgado de Instrucción número 44 de Madrid, deniega la práctica de varias diligencias al abogado de la familia y autoriza el desprecinto de la vivienda en la que Alfonso Fidel B. A. perpetró el macabro crimen.

En la resolución, la magistrada descarta que en el crimen estuvieran implicadas otras personas al concluir que Milena murió asfixiada entre las 12 y las 16.32 del 22 de noviembre de 2022 en el transcurso de la práctica de relaciones sexuales llevadas a cabo por su agresor. Tras matarla, el asesino se suicidó tres días después.

La jueza rechaza la petición de la madre para que se realice una nueva inspección ocular al considerar dicha diligencia «innecesaria» al comparecer de forma inmediata tras el hallazgo del cuerpo en el piso la Brigada Provincial de Policía Científica.

Además, adelanta que la instrucción se cerrará una vez que reciba la totalidad de los informes pendientes, entre ellos el informe definitivo de autopsia a realizar por los forenses del Instituto de Medicina Legal.

Testimonios en la instrucción

La resolución recoge el testimonio de dos meretrices a las que solía contratar el asesino a través de la citada red social. En sus citas practicaba lo que se conoce como 'choking', que consiste en estrangular a la mujer hasta perder el conocimiento, y 'roll play', que se basa en imaginar historias que se llevan a cabo en la relación sexual.

Según su declaración, a Alfonso les proponía estrangularlas hasta que perdieran el conocimiento, «intentándolo con sus manos, una bufanda o una toalla». En el caso de que no quisieran seguir con el juego, las chicas debían decir 'rojo' o dar «golpecitos» en el suelo.

Al día siguiente del crimen, el asesino quedó con una de estas chicas e incluso la llevo a su piso de la calle Fray Luis de León, donde estuvieron hasta las cinco de la tarde. Le confesó entonces su intención de suicidarse. No era la primera vez que le hablaba de ese tema, sobre todo después de que le comunicaran que padecía cáncer.

Días más tarde, el 26, unos amigos fueron a comprobar si Alfonso estaba bien al no contestar a los mensajes y comprobaron que se había ahorcado, dejando una nota manuscrita en el que pedía que no le enterrasen o donara su cuerpo a la ciencia.

La resolución detalla que esa misma tarde, estas personas acudieron de nuevo al domicilio y uno de ellos abrió el candado del cuerpo en el que se hallaba el cuerpo de la joven. Lo vio pero pensó que era una muñeca y le comentó a su acompañante que no entrara porque en el cuarto había fotos «muy gore y una muñeca».