Archivo - Fachada de la Audiencia Provincial, a 12 de febrero de 2024 | Carlos Luján - Europa Press - Archivo

TW
0

Varios testigos presenciales del crimen de un hombre de nacionalidad cubana el 17 de octubre de 2020 en un bar de Usera han ratificado en el juicio que la víctima minutos antes del homicidio iba gritando calle abajo «os voy a matar» con un machete en la mano y que los acusados le propinaron una paliza para desarmarle.

Una pelea en el interior del local 'La Choza', en el número 6 de la calle Mariano Vela, provocó que el fallecido subiera a su casa y cogiera dos cuchillos de grandes dimensiones. A continuación, bajó corriendo la calle en dirección al bar siendo perseguido por varias personas. Los hechos se produjeron delante de varios vecinos. Uno de ellos difundió lo que pasaba en directo por las redes sociales.

La persona que grabó las imágenes ha detallado al tribunal que difundió cinco vídeos de unos 30 segundos cada uno porque presentía que «algo iba a pasar». Al testigo le sorprendió la paliza que le dieron a la víctima al ser tres personas contra uno. «Uno de ellos hizo el gesto de Hulk y yo pensé, le han matado», ha narrado indicando al fiscal que no pudo ver si lo apuñalaban.

En un principio pensó en no entregar los vídeos, pero al irse a su casa se cruzó con varios policías que habían acordonado la zona y sus sobrinos comentaron a los agentes que había grabado el crimen.

Otro de los testigos ha relatado que la víctima gritaba a las personas que le perseguían que les iba a matar. Una vez que se cayó al suelo, varias personas le patearon para que se desprendiera de los cuchillos.

Según el fiscal, cuatro personas le apuñalaron mientras le daban una paliza. Cada uno de ellos se enfrenta a catorce años de cárcel por la presunta comisión de un delito de homicidio.

La defensa de dos de los acusados defiende que sus clientes actuaron bajo una atenuante de legítima defensa y bajo los efectos del alcohol tras consumir varias bebidas.

En sus declaraciones, dos de los acusados defendieron que solo golpearon a la víctima, mientras un tercero manifestó que se abalanzó contra él y se levantó ensangrentando, sin saber si le había podido apuñalar durante un forcejeo. Otro de los procesados señaló que solo vio a la Policía y que le detuvieron porque tenía el rostro con sangre después de que la vícima le rompiera la nariz.