Londres había denegado la entrada en el país al joven terrorista de Al Qaeda

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Agentes de la policía británica vigilan el apartamento donde residía Abdulmutallab.

Agentes de la policía británica vigilan el apartamento donde residía Abdulmutallab.

28-12-2009

El estudiante nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab, al que se acusa de intentar atentar contra el vuelo 253 de Northwest Delta Airlines, había visto denegado su permiso de entrada en el Reino Unido a mediados de año, según fuentes de la investigación, que han precisado que el explosivo que iba a emplear para destruir el aparato es tetranitrato de pentaeritritol (PETN), de altísima potencia.

Abdulmutallab , de 23 años de edad e hijo de un rico banquero nigeriano que había advertido a las autoridades de la progresiva radicalización del pensamiento de su hijo, terminó su curso de Ingeniería en la Universidad de Londres en 2008, tras lo que solicitó un nuevo visado para entrar en el Reino Unido con el objetivo de participar en un seminario ficticio, por lo que su petición fue denegada.

El padre de Abdulmutallab, Alhaji Umaru Mutallab, informó de que había advertido a la Embajada de Estados Unidos en Nigeria hace seis meses de que su hijo había adoptado «posturas religiosas extremistas», y que tras completar el curso de Ingeniería Mecánica en junio de 2008 partió hacia Yemen. A partir de ahí nunca supo más de él.

Abdulmutallab viajaba con un visado estadounidense perfectamente válido con el que embarcó en un vuelo de KLM desde Lagos (Nigeria) hacia el aeropuerto de Schiphol (Amsterdam), donde enlazó con el vuelo 253 con destino a Detroit con otros 277 pasajeros a bordo.

Sospechas

Tanto pasajeros como tripulación aseguraron a la cadena británica Sky News que Abdulmutallab se pasó 20 minutos en el cuarto de baño antes de regresar a su asiento. Abdulmutallab explicó a los pasajeros que se sentía mal del estómago y procedió a tapar su cuerpo con una manta. Minutos después, comenzaron a escucharse desde su asiento pequeñas explosiones similares a las de un petardo, antes de contemplar como la pierna de Abdulmutallab comenzaba a arder. El joven fue reducido por la tripulación y los pasajeros, y el incendio resultó apagado con mantas y extintores.

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