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Alvin Kennard, condenado a cadena perpetua por el robo de 50 dólares y que ha pasado más de 35 años preso, podría salir en libertad gracias a una revisión de sentencias en las hacinadas cárceles de Alabama, informaron este viernes los medios.

Kennard tenía 22 años cuando en 1983, junto a un cómplice, entró en la panadería Highlands de la localidad de Bessemer (Alabama), armado con un cuchillo y robó 50,75 dólares de la caja registradora, según los documentos del juicio.

Cuatro años antes, Kennard se había declarado culpable de un robo en una estación de gasolina y por los delitos de asalto en segundo grado y robo fue condenado a tres años de prisión, sentencias que le fueron suspendidas a cambio de libertad vigilada.

En la década de 1980 se multiplicaron en Estados Unidos las leyes bajo las cuales los delincuentes reincidentes por tres delitos recibían condenas extremas.

Por ese motivo, de acuerdo con la Ley de Delincuentes Habituales de Alabama, Kennard fue sentenciado entonces a prisión de por vida por los delitos de robo en segundo grado y uso de arma blanca en la comisión del robo en la panadería.

Kennard ha estado recluido en la prisión de Bessemer durante más de tres décadas y su familia le ha visitado con frecuencia.

Después de algunos años tras las rejas Kennard «empezó a cambiar, empezó a hablar de Dios y yo supe que había cambiado», dijo su sobrina, Patricia Jones, a la estación local de televisión WIAT. «Quiere que se le perdone lo que ha hecho y quiere una oportunidad de volver a casa y aprender a sobrevivir», agregó.

En 2013, y con una crisis de superpoblación en sus prisiones, el gobierno estatal de Alabama inició una revisión de sus normas de sentencias dando a los jueces más flexibilidad en casos como este.

Si Kennard, que tiene 58 años, fuese sentenciado ahora por el robo tendría una condena mínima de 10 años y hubiese podido solicitar la libertad vigilada hace dos décadas.

Durante una audiencia esta semana a la cual asistieron 14 amigos y familiares de Kennard, su abogada, Carla Crowder, señaló a la concurrencia como prueba de que el convicto tiene una red de apoyo social muy fuerte.

Kennard dijo al tribunal que lamenta profundamente los delitos que cometió hace tres décadas y que, si lo dejan en libertad, espera trabajar como carpintero y vivir con su familia en Bessemer.

La fiscalía no se opuso a abreviar la sentencia de Kennard y el juez David Carpenter dictó un nuevo veredicto con tiempo de condena cumplido, por lo cual el hombre quedará en libertad una vez que el Departamento de Prisiones de Alabama concluya los trámites.