Cierre de una carretera francesa. | Reuters - GUILLAUME HORCAJUELO

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Las protestas de los agricultores franceses se extienden y van a llegar a todos los departamentos del país, según el principal sindicato del sector, para poner más presión al Gobierno de Emmanuel Macron, que se ha comprometido a hacer una primera salva de anuncios antes del fin de la semana. «Todos los departamentos van a entrar en acción», ha advertido este miércoles el presidente de la Federación Nacional de Sindicatos de Explotadores Agrícolas (FNSEA), Arnaud Rousseau, en una entrevista a la emisora France Info, en la que ha señalado que «el objetivo no es jorobar a los franceses».

Rousseau ha asegurado que «el objetivo no es jorobar a los franceses», sino «encontrar soluciones para la agricultura» y «nuestra determinación es total». Preguntado por los intentos por capitalizar las protestas por parte de la oposición política, el responsable sindical ha replicado que «los agricultores no esperan que les den consignas políticas», que «votarán lo que quieran en las elecciones europeas» del 9 de junio, y que lo que quieren es «respuestas concretas».

«Nosotros no estamos aquí para hacer política, sino para defender nuestro oficio», ha subrayado. El movimiento de protesta se vio enlutado ayer por la muerte de una o de su hija de 14 años en un accidente cuando fueron atropellados junto a su marido (que se encuentra herido grave) por un coche que se saltó una barrera cuando participaban en el bloqueo de una carretera a las afueras de Pamiers, en el sur.

El presidente de la Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, aprovechó ese trágico siniestro para solidarizarse con el movimiento y dar relevancia al hecho de que los tres ocupantes que ocupaban el vehículo que arrolló a la familia de agricultores (que están detenidos) son migrantes sin papeles armenios para los que se había dictado la expulsión de Francia.

Este miércoles, los puntos de bloqueo de carreteras a manos de los agricultores, en muchos casos con sus tractores, han aumentado todavía más por toda Francia. Por la mañana había autopistas total o parcialmente bloqueadas, como la A63 en Bayona, la A64 en Pau y en Toulouse, la M6 y la A47 en los alrededores de Lyon, la A7 entre Orange y Montélimar, la A49 entre Valence y Grenoble o la A62 en Agen.

El primer ministro, Gabriel Attal, que el lunes y el martes recibió a los responsables de los principales sindicatos agrícolas, se ha comprometido a examinar en profundidad las reivindicaciones de los agricultores y a dar una primera respuesta el viernes, según la Coordinación Rural. La FNSEA, que tiene convocada una reunión de su consejo de administración, va a presentar esta tarde «una cuarentena» de reivindicaciones.

Entre ellas está el mantenimiento de las exenciones fiscales para el gasóleo agrícola, la reducción de la burocracia y de los controles a los que están sometidos los agricultores. También cambios en las políticas europeas para impedir las importaciones de alimentos que tienen ventajas competitivas en la producción porque por ejemplo las reglas medioambientales o sanitarias en la UE son mucho más estrictas. «Hay que pedir reciprocidad», ha insistido Rousseau, que ha manifestado su oposición al acuerdo de libre cambio entre la Unión Europea y Mercosur, pendiente de ratificación, que permitiría en particular la entrada de 90.000 toneladas de carne bovina, sobre todo de Argentina y Brasil, donde el sindicalista francés recordó que está autorizado el uso de hormonas.