Gran participación de niños y familias disfrazadas en un ambiente carnavalesco y de mucha animación por el centro de Ciutat. | P. Pellicer / M. Nadal

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La intermitente lluvia caída a lo largo de toda la jornada de ayer sábado dio una tregua en el momento de comenzar la Rueta. Frío inicio, con pocos asistentes y menos niños disfrazados. Pero cuando todo apuntaba que sería un desastre de participación, comenzaron a llegar familias enteras, grupos de amigos, conocidos, compañeros de colegio, etc. disfrazados. El Passeig del Born se convirtió en un ir y venir de gente, o mejor dicho, de picapiedras, monjas, indios, piratas, princesas, hippies, osos, lobos y vacas, entre otros muchos disfraces elegidos para lucir y sin ningún animo más que el de participar. Aunque un jurado compuesto por Pedrona Serra, secretaria de la FEPAE; Berto Forteza, de la Federació d'Associacions de Veïns, y Sinto Llobera, del Hard Rock Café, entregó diez premios, canjeables por menús infantiles en el Hard Rock Café al momento a grupos de más de dos disfrazados y donde predominaba, además de la originalidad, la creatividad y elaboración artesanal.

La Rueta se celebró, entre la Avinguda Jaume III, Plaça Joan Carles I, Passeig del Born, Plaça de la Reina y Carrer Uniò. Sin orden, ni más desfile que el pasacalles de animación, la gente que iba disfrazada paseaba entre el público, que disfrutaba, especialmente, con los más pequeños, ya que ponían la nota simpática.

Bastante bien los grupos musicales ubicados en varios puntos. Los miembros del Circo Bover hicieron las delicias de muchos con sus actuaciones de equilibrio, malabarismo, baile, etc. Trencaclosques, Retalls, Aleli y María Bimbolles hicieron moverse a los pequeños al ritmo de la música.

El cercavila cautivó con zancudos, humoristas, payasos y un sinfín de divertidos personajes. A ellos se unieron los Capgrosos de la Sala y el Drac de Na Coca. Los talleres de máscaras y maquillaje, así como de juegos de Carnaval y globoflexia estuvieron de lo más concurridos por los pequeños protagonistas de la Rueta.

La familia Fernández-Calderón apareció vestida de Samurais. Entre los payasos con más gracia y simpatía estuvieron la familia Savedra-Mendoza. Sin bajarse del cochecito, las hermanas gemelas Núria y Sofía, de dos años de edad, despertaban la atención de muchos con su disfraz de pollitos. Tímidos ante la cámara, pero finalmente accesibles, la familia Nadal, que con sus atuendos de vacas y granjeros fueron otro de los grupos destacados, uno de los obsequiados por el jurado, compuesto por escolares del colegio Lluis Vives, colegio Santa María y Aula Balear, por su disfraz de Pitufos y Gargamel.

Frente a los diferentes escenarios donde continuamente se realizaban actuaciones musicales se veía bailar a pequeñas monjas con Superman, ninjas, Spiderman, piratas con princesa o Blancanieves hablando con Cenicientas. Y es que los disfraces más numerosos son los de superhéroes y de princesas. Posiblemente, para bebés los disfraces más calentitos y cómodos de lucir son los de pollito, mariquita, lobo, oveja, oso, etc.

El passeig del Born fue la zona más concurrida y desde la que se podía ver más colorido, fruto de la variedad y vistosidad de los trajes de Carnaval.

La gente echaba en falta un desfile, al estilo la Rua, con carrozas y más protagonismo para quienes acudían disfrazados. Las tem- peraturas, al caer la tarde, provocaron que muchas princesas, zorros, payasos, policías, cocineros, etc. se pusieran las cazadoras y chaquetones para no resfriarse.

Para hoy domingo se prevé que el tiempo acompañe la Rua de esta tarde, sin lluvia y con unas temperaturas normales para estas fechas. Comenzará a las 17 horas y tendrá el siguiente recorrido: Avinguda Jaume III, Passeig del Born, Plaça Joan Carles I, Plaça de la Reina, Carrer Unió, Plaça Mercat y Weyler. La fiesta de fin de Carnaval de la Rua, con entrega de premios a comparsas y carrozas, se celebrará en la Plaça Joan Carles I.