Imagen de la huelga de Emaya que tuvo lugar en 2012. | Jaume Morey

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El comité de empresa de Emaya acordó ayer hacer huelga este verano en los departamentos de limpieza y recogida. El presidente del comité de empresa, Miguel Romero, precisó que los trabajadores decidirán este viernes si la huelga es indefinida o sólo durante algunos días; todo apunta a que los paros tendrán lugar durante la segunda quincena de julio. Romero aseguró que la mayoría de los empleados están pidiendo que la huelga tenga carácter indefinido.

Los sindicatos argumentaron diversos motivos para hacer los paros. Uno de ellos es «la constante reducción del presupuesto destinado a limpieza» y aseguran que en el extraradio se limpia menos que en el centro. Además, denuncian la reducción del 25 % de medios humanos que impide que los servicios se realicen a diario. El comité pide que «se sustituya al personal que se jubila parcialmente por operarios de limpieza y de recogida y no por personal de dirección o de administración, como ocurre actualmente». En este sentido, acusan a la dirección de «contratar cargos de confianza y asesores por criterios de amiguismo y afinidad política, incumpliendo la Ley de Bases del Régimen Local».

También piden que los cargos de confianza cesen cuando lo haga el político que los nombró; y «el cese inmediato de los directivos que incurran en actos de culpa e irresponsabilidad por incumplimiento del Código Ético y del régimen disciplinario con el mismo rigor que se aplica a cualquier trabajador». La externalización de servicios, la contratación de asesores jurídicos y abogados externos son otras de las críticas del personal de Emaya.

Otra denuncia histórica es la «falta de respeto hacia los trabajadores» y «hacia los ciudadanos a los que veladamente la dirección acusa en sus declaraciones de incívicos».

Los representantes de los trabajadores también ponen de manifiesto «situaciones extremas provocando estrés, depresión y bajas vinculadas a una organización deficiente; bajas que quieren reprimir con despidos».

Los sindicatos recriminan que Emaya ha tenido 10 millones de beneficios en 2013 «a cambio del pésimo servicio que se presta».

Por su parte, el alcalde Mateo Isern se mostró ayer convencido de que «el seny de los trabajadores de Emaya impedirá una huelga inaceptable para los ciudadanos y la imagen de Palma». El alcalde aseguró que aunque «no conocemos ningún motivo» que justifique el paro en los servicios de limpieza y recogida, Cort «tendrá la capacidad de diálogo suficiente» para que éste no se lleve a cabo y aseguró que harán todo lo posible para evitarlo.