José Ramón Bauzá. | Pere Bota

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Bauzá sigue guerrero. No arroja la toalla. En su twitter ha colocado una foto en la que se ve a Rajoy en su última intervención en el Senado con él en tercera fila, perfectamente visible. También ha metido un mensaje en el que califica de «amiga» a Rita Barberá tras su fallecimiento, cuando hasta hace dos días (como tantos otros del PP) rehuía su cercanía fuese como fuese. Además, a su secretario, Alejandro Sanz, se le va a poner pronto cara de teléfono de las constantes llamadas que realiza para encontrar adeptos a la causa joserramoniana de ser candidato a presidente en el congreso regional. Según aseguran en el PP, «de momento, sin suerte. Mucha gente pasa de él».

En todo caso, eso de ser senador posiciona mucho. Tiene asegurada su presencia en el congreso nacional que se celebrará entre el 10 y el 12 de febrero. Será de aclamación a Rajoy, «pero Bauzá tiene la oportunidad de enredar». Balears envía un total de 82 compromisarios a este congreso, de ellos 18 son natos, comenzando por el presidente Miquel Vidal, los parlamentarios en Madrid (entre ellos Bauzá) y otros altos cargos. Jósé Ramón «está mejor colocado de los que muchos creen para seguir liando el ovillo», se afirma en el PP.

Mientras, los jefes de tendencia Biel Company y Jaume Martínez «deberán ganarse las habichuelas si aspiran a ir al congreso». Deberán ser votados por sus compañeros. Será un aperitivo de la posterior batalla electoral regional. Biel y Jaume formarán parte de los 64 compromisarios electos que «han de pasar previamente por taquilla». El plazo para que se presenten candidatos a compromisarios termina el 14 de diciembre. Las elecciones en las diferentes juntas tendrán lugar dos días más tarde. «Puede presentarse el que quiera. Y esta vez habrá morbo porque cada candidato moverá piezas, incluido Bauzá, para tener en Madrid a todos los partidarios que pueda».

El problema de Joserra es que cuando fue president «despreció a mucha gente, miró por encima del hombro a casi todos y humilló a demasiados». No obstante, los movimientos que haga para «colar» algunos compromisarios de cara al congreso nacional serán mirados con lupa. Ahora mismo no se fía de él «ni la estatua del hondero de s'Hort dell Rei» ya que «es capaz de hacerle un juego de manos al más pintado en el sitio menos esperado».

Pero el president en funciones, Miquel Vidal, deja hacer. Desde su nuevo pedestal de vicepresident de la mesa del Parlament observa las jugadas a vista de pájaro. Y disfruta como un niño en día de Reyes. Si al final Madrid ha de imponer un candidato de consenso, mirará hacia él. Y el santanyiner lo sabe.

Cuando más jarana arme Joserra, más a favor de Vidal. Bauzá acabará calcinado, pero de momento tiene pasaporte para el congreso nacional y para intentar impulsar a algunos de los suyos como compromisarios. Aún tiene margen para ejercer de incendiario.