El vaciado de las piscinas de los cruceros en el mar ha provocado hasta en seis ocasiones en los últimos diez años una estela de contaminación oleosa. | Gabriel Alomar

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Las descargas de las piscinas de los cruceros en aguas de Baleares han provocado un total de seis alertas por contaminación ambiental en Palma desde el año 2010, la última de ellas el pasado 8 de julio. El Ministerio de Fomento confirmó este jueves que estas descargas provocaron estelas oleosas debido a la gran cantidad de cosméticos, básicamente cremas solares, que hay mezclados con el agua de las piscinas.

La noticia, adelanta este jueves por la Cadena Ser, fue confirmada en todos sus extremos por el Ministerio. En 2010 se recibieron tres alertas por contaminación marina de tres cruceros, en 2011 hubo otras dos y la más reciente fue el pasado 8 de julio.

Las alertas provienen de las aeronaves con que cuenta la EMSA (Agencia Europea de Seguridad Marítima) o los Servicios de Salvamento Marítimo, como es SASEMAR, en España, o la Guardia Costiera de Italia. Desde estas aeronaves, se ha apreciado en ocasiones que la descarga ha tenido como consecuencia un gran mancha de aceite en el mar cerca de la costa.

Una vez detectado el buque causante de la mancha, el protocolo obliga a hacer una inspección en el puerto más inmediato de atraque, que es precisamente lo que ha pasado en Palma en estas seis ocasiones.

En todos los casos mencionados, tras verificarse que las descargas cumplían con la normativa sobre vertidos, los buques siguieron su marcha y no fueron sancionados después de la inspección en puerto, según la información facilitada del Ministerio que dirige José Luis Ábalos.

El Ministerio de Fomento tiene confirmado que todos los buques involucrados en dichos incidentes han sido cruceros turísticos que declararon estar achicando al mar las «aguas grises». Se trata de agua procedente de las piscinas, duchas, cocinas o de la lavandería del buque. La concentración de sustancias perjudiciales es tan pequeña que su descarga al mar se considera inocua para el medio marino. Sin embargo, en estas seis ocasiones que han afectado a Palma, y tras inspecciones al barco y análisis de las aguas vertidas, se ha constatado la presencia masiva de hidrocarburos parafínicos. Son alteraciones de los niveles de pH de las aguas de las piscinas consecuencia de la presencia de productos cosméticos (principalmente protector solar) con que los cruceristas se introducen en las piscinas, según el Ministerio de Fomento.

Los portavoces del Ministerio insisten en que en ningún caso de los observados se ha producido peligro para la salud de las personas, pero sí contaminación marina derivada de la alta concentración de cremas en un punto concreto de la costa.

Distinción entre vertidos

Los cruceros no necesitan disponer de un sistema de depuración del agua de sus piscinas ya que los vertidos posteriores al mar no tienen en principio efectos ambientales. En la información facilitada por el Ministerio de José Luis Ábalos se distingue entre descargas de «aguas grises», que están autorizadas, y descargas de «aguas negras», que están totalmente prohibidas y sí pueden ser objeto de sanción. La consideración de «aguas negras» es múltiple: pueden ser «aguas oleosas», mezcladas con hidrocarburos, o pueden ser «aguas de lastre», que se toman directamente del mar y se introducen en unos depósitos para estabilizar el barco. El peligro de estas últimas es que en los depósitos pueden introducirse especias ajenas a los ecosistemas, por eso está prohibido su vertido directo.