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Familiares de personas internas en la residencia de La Bonanova han criticado de «enérgicamente» la gestión del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS) en la pandemia de la COVID-19 y «la falta de tacto y empatía por las personas internas en la Bonanova».

Según han expresado un grupo de familiares de personas internas en la Bonanova este sábado en un comunicado, «más que la dimisión de la actual directora, Marisa Palma», a quien han agradecido su actitud y su dedicación estos diez meses al frente del centro, «hubiera sido más satisfactorio la dimisión de la Directora Insular de 'Gent Gran', Sofía Alonso e, incluso, la del Presidente del IMAS, Javier de Juan».

En esta línea, los familiares se han mostrado «ofendidos» al leer en algunos medios que el IMAS aseguró este viernes, tras la dimisión «por motivos personales» de Palma, que «no faltarán candidatos».

«El cargo de director de una residencia pública, como La Bonanova, no es un sillón en un despacho y un sustancioso sueldo, es toda una responsabilidad de gestionar bien una residencia de personas mayores, de erradicar la gestión retrógrada, arcaica y depresiva que después de 40 años sigue prevaleciendo y trabajar diariamente y con vocación de servicio para mejorar la calidad de vida de sus 300 residentes», han incidido.

Asimismo, los familiares de los internos han dicho «echar de menos que no hayan dado la cara para pedir disculpas por la mala gestión en los brotes de coronavirus, tanto en La Bonanova como en la residencia de la Llar d'ancians, que afectan a bastantes residentes y, por la quincena de fallecidos».

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Por otro lado, han asegurado estar «indignados y muy preocupados» por la salud, física y emocional, de sus seres queridos, después de hacer hincapié en que «a día 31 de octubre, se cumplen 45 días sin poderlos ver ni apenas saber de ellos».

Al respecto, han afirmado que es «totalmente falso» que el IMAS esté aplicando desde el pasado 24 de octubre, cuando salió publicado en el BOIB, una resolución de Salud «para permitir visitas, de forma excepcional, en centros con uno o más casos activos, a personas que sufren una enfermedad crónica avanzada y que, por su situación, presenten un deterioro psicoemocional significativo que justifiquen su acompañamiento».

De esta resolución, han continuado, «se nos informó el lunes 26 y se nos dijo que «el equipo médico y de psicólogos del centro serían quienes valorasen qué residentes cumplían estos criterios para poder contactar con sus familiares y ofrecerles la posibilidad de que vengan a visitarlos». «A 31 de octubre, no se ha facilitado ninguna visita familiar, exceptuando las que se permiten por el inminente fallecimiento del residente, desde el pasado 17 de septiembre», han lamentado.

Con todo, han apuntado que «esta resolución en sí, es un agravio comparativo para toda persona mayor que reside en la residencia de la Bonanova, por que indistintamente del grado de su enfermedad, tiene el mismo derecho a tener cubiertas sus necesidades de afecto y cariño familiar».

Por este motivo, han concluido, «los familiares que queremos ver y estar con nuestros seres queridos en la residencia de la Bonanova, solicitamos poderlo hacer como lo hacíamos hace dos meses, aunque, para ello, nos tengan que hacer una PCR como a todos los residentes y a los trabajadores cada semana».