El edificio Antoni Mª Alcover, de la UIB, acoge un mural de barras con las temperaturas en Baleares de 1901 a 2021. Las azules muestran los años más fríos y las rojas, los más cálidos. En la imagen, miembros de la UIB, Govern y Ecoembes, ante el mural. | A,C./UIB.

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La Assemblea Ciutadana pel Clima de Mallorca presentó este martes sus propuestas para afrontar la crisis climática desde la perspectiva de la Isla. Está formada por 60 personas mayores de 16 años. Sin conocerse antes entre ellas, se han reunido en cinco sesiones entre noviembre y febrero. La asamblea ha aprobado un total de 56 propuestas. Govern y Consell se comprometieron a asumir como propias las propuestas aprobadas con un apoyo mínimo del 90 %, que son 32 de las 56, es decir, el 57 %. Uno de los coordinadores de la asamblea, Pau de Vílchez, destacó el hecho de que «personas diversas se hayan puesto de acuerdo para presentar estas propuestas, de modo responsable y sin presiones externas, tiene un gran valor».

En lo que se refiere a ecosistemas, la asamblea propone un plan de gestión forestal adaptada al cambio climático, el aumento de zonas marinas protegidas y la gestión del acceso a las playas, limitando aforos con preferencia para los residentes, sobre todo en las más masificadas. Otras medidas son mejorar la detección y la respuesta a la contaminación marina y la ampliación y mejora de las zonas verdes. En suelo rústico, limitar las construcciones a actividades agrícolas y prohibir nuevas viviendas, y obligar a cultivar las parcelas de más de 7.000 metros cuadrados (una quarterada) o cederlas a un payés.

Siendo el transporte una de las actividades que, junto con la generación de energía, más emisiones produce en Baleares (entre ambas, el 80 %), la propuesta más categórica de la asamblea en este ámbito es establecer un número máximo de visitantes por vía aérea o marítima en Mallorca. Ello abarca un límite al número de vuelos y la penalización a las aerolíneas cuando sus trayectos no lleguen al 85 % de capacidad.

Con un 77 % de apoyo, otra medida es la reducción progresiva hasta 2030 de un 40 % de las plazas hoteleras, con beneficios fiscales para la oferta que las elimine y reduzca residuos y el consumo de agua, energía y alimentos. Otras propuestas de transporte se refieren a una limitación más ambiciosa que la actual en los cruceros y que éstos, cuando estén amarrados, tengan los motores apagados y conectados a la red eléctrica, así como límites al transporte privado de yates y jets. También se pide que se incrementen los impuestos a compañías aéreas y navieras, y sustituir los combustibles contaminantes por otros más limpios.

Siguiendo con el transporte, se pide la ampliación de la red integrada y gratuita de bus y tren, limitar la entrada y uso de coches privados en los núcleos urbanos, y regular y limitar los coches de alquiler, con flota eléctrica o híbrida en 2030. Con un 93 % de apoyo (vinculante para el Govern y el Consell), se propone definir la capacidad de carga de Mallorca y regular todas las actividades derivadas para prevenir daños ambientales y contener el cambio climático. También referida a playas y calas, la asamblea considera necesario un límite de embarcaciones, a las que sólo se podrá acudir con cita previa, y la implantación de fondeos ecológicos.

El apunte

Más recogida de agua y prohibición de nuevas piscinas

En energía, la asamblea pide la obligación de paneles renovables en todas las cubiertas que lo permitan en cinco años (prioridad en industrias y hoteles) y facturación con penalización progresiva a partir de un mínimo gratuito. Sobre la gestión del agua, se pide la mejora de su recogida en edificios públicos y privados, tanques de tormenta, sistemas de drenaje de las pluviales, tarifas progresivas, la prohibición de nuevas piscinas e instalar más fuentes públicas.