Pese a las subidas de precios, los bares y las cafeterías de las zonas turísticas de Mallorca sí han incrementado su actividad en mayo y junio. | J. Gilabert

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Bares, cafeterías y restaurantes ubicados en las zonas no turísticas de Mallorca, caso de las barriadas de Palma más allá del centro y de muchos municipios la Part Forana, han visto cómo el gasto de los residentes en los meses de mayo y en lo que llevamos de junio «ha caído un 20 % respecto al pasado año, principalmente por la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación», afirma el presidente de Restauración CAEB-Mallorca, Alfonso Robledo. La patronal es tajante, ya que enfatiza que «hay empresas que lo están pasando mal, porque no pueden repercutir el incremento de los costes energéticos ni el encarecimiento de los productos en el precio de las consumiciones en bares, cafeterías y restaurantes».

Robledo añade que los pueblos del interior «son los grandes perjudicados por esta evolución de la pérdida de poder adquisitivo de sus consumidores tradicionales». Puntualiza que la realidad que vive la oferta de restauración en los enclaves no turísticos «es completamente diferente a los turísticos porque los visitantes asumen con normalidad los extracostes que se les aplican en las bebidas, comidas y aperitivos». Restauración CAEB-Mallorca resalta que «la alegría que imperaba hace uno o dos años pese a la pandemia, ahora es todo lo contrario». Para su presidente la reducción de las consumiciones o la petición de productos más baratos «es la tónica general esta temporada y esperemos que no siga así durante el final de junio, en julio, agosto y septiembre».

Costes

Para Robledo es complejo visualizar la realidad económica que viven la empresas que dependen de los residentes. «Ver su actividad empresarial contrasta con la de los empresarios que tienen sus negocios en las zonas de primera línea de playa o enclaves turísticos tradicionales. Las subidas de precios de los productos y los costes energéticos, principalmente derivados por la insularidad, va a pasar factura este año», puntualiza. Las empresas de restauración no turísticas, ante esta coyuntura, según señala, «están haciendo auténticos equilibrios, porque no pueden subir los precios en el porcentaje que ellos quisieran, para así no operar a pérdidas».

Es una situación que «es generalizada en muchos pueblos del interior, porque subir un producto 10 o 20 céntimos en un bar, cafetería o restaurante de pueblo, es algo inasumible para muchos residentes que están haciendo encaje de bolillos para llegar a final de mes». Es por ello, que resalta que los costes de insularidad tienen que paliarse de una forma «más efectiva e impactante» para el pequeño y mediano empresario de restauración de Mallorca y de resto de islas. Muestra su preocupación porque habrá empresas de restauración que no podrán afrontar esta situación.

Punto de vista
Germà Ventayol

La economía de la otra Mallorca

Germà Ventayol

Ver los bares y restaurantes abarrotados del centro de Palma o de las zonas turísticas oculta otra realidad, la de los establecimientos de barriada y del interior de la Isla. Esta clientela local acusa los efectos de la inflación y el bolsillo ya no da para más. Es por eso que cuando Sánchez se vanagloria de sus éxitos económicos, me huelo que hay mucho ciudadano que reniega, que la suya es una realidad muy distinta a la de las grandes cifras.

Las claves
  1. 1 Volumen de negocio al alza en zonas turísticas
    En contraposición, la oferta de restauración de las zonas turísticas de Mallorca registra uno de sus mejores años, aunque todavía queda por ver qué pasa en los meses punta del verano, julio y agosto. El nivel de gasto medio es muy superior al registrado en la temporada 2022.

    2 Negocio millonario en fincas privadas de la Part Forana
    El presidente de Restauración CAEB-Mallorca, Alfonso Robledo, afirma que el contraste que viven los empresarios de restauración es más que palpable. Robledo señala el negocio millonario del cátering que se mueve en muchas fincas y residencias privadas, que supera cualquier previsión.

    3 Falta de personal profesional en muchos negocios
    Lo sucedido en 2022 pilló por sorpresa a toda la clase empresarial turística balear, pero más en concreto a la de restauración. La falta de personal cualificado y el no poder tener plantillas completas fue generalizado, tanto en las zonas turísticas como en las no turísticas de Mallorca y resto de islas.

    4 En julio y agosto no se podrá dar abasto a la demanda
    Ya sucedió el pasado verano, en el que empresas de este sector tuvieron que ajustar horarios por falta de personal. Hubo restaurantes que solo pudieron abrir sus puertas por la noche y no al mediodía. Este año, la situación se agrava por la evolución de afluencia turística, que es muy superior.