Dos trabajadoras faenando en una lavandería industrial de Mallorca. | Josep Bagur Gomila

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La huelga convocada a partir del 1 de agosto por el sector de las lavanderías mantiene en vilo a un sector hotelero que confía en que las negociaciones lleguen a buen puerto y los parones se desconvoquen antes de llegar a perjudicar la buena marcha de la temporada turística. Así lo expresaron este martes desde la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM), que expresaron su deseo de que el conflicto siga la senda de otros episodios recientes en otros sectores -como el del sector del metal hace unos meses- y así «evitar que interfiera en los servicios».

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Desde los sindicatos UGT y CCOO informaron el pasado lunes que se ha decidido convocar la huelga después de que las últimas ofertas de subidas salariales por parte de la patronal no satisficieran sus expectativas. Asimismo, recalcaron que el efecto de los parones tendría importantes consecuencias especialmente en el sector hotelero, a pleno rendimiento en este momento de la temporada. De hecho, Miguel Pardo, secretario general de CCOO Hábitat Baleares, advertía hace dos días que los hoteles serían los primeros damnificados de esta huelga indefinida. «Va a afectar de lleno: no va a haber ropa, ni sábanas, ni toallas. Puede ser desastroso para el turismo».

El sector de las lavanderías aglutina a cerca de 1.500 trabajadores en todas las Islas. Muchos de esos empleados «están explotados», denuncia Pardo, «trabajando a destajo por el sueldo mínimo y con solo un día o día y medio libre a la semana». Las propias empresas, señala, tienen serios problemas para completar sus plantillas: «Con estas condiciones la gente se les está yendo». Está previsto que en el día de hoy el comité de huelga y la patronal de lavanderías se sienten a negociar en el Tribunal d'Arbitratge i Mediació de les Illes Balears (TAMIB).