Una cuidadora y una persona mayor. | Agencias

TW
14

Una decena de trabajadoras (cuidadoras) familiares de personas dependientes han trasladado a un sindicato las irregularidades de sus convenios de trabajo, la sobrecarga de trabajo, «el abandono» y el «trato inhumano» que reciben por parte de unas cinco o seis entidades, entre empresas y ONG, de ayuda a domicilio subcontratadas por el Ajuntament de Palma. Las trabajadoras familiares atienden a las personas con dependencia desde los hogares de cada usuario. Este servicio se solicita al Ajuntament. Entre sus responsabilidades está realizar tareas físicas, como levantarlos de la cama, ir a comprar o funciones domésticas (limpieza). El perfil de usuario son personas mayores diagnosticadas, mínimo, con un grado I o que presentan dificultades cognitivas o físicas.

Sin embargo, desde el colectivo de trabajadoras denuncian que sus condiciones laborales están siendo «atropelladas», dice una afectada en un comunicado que ha difundido a este periódico. Así, asegura que «las empresas nos hacen trabajar más horas de lo que está estipulado en nuestro convenio, que son 35 horas semanales. Las cinco horas restantes están justificadas por desplazamiento y para realizar cursos o formación». Cada trabajadora familiar acude a nueve viviendas al día y permanece cerca de una hora. «En total, hacemos más horas de las que pone en el contrato. Esto supone una sobrecarga de trabajo que no nos permite atender bien al usuario y con profesionalidad».

Desde el colectivo mencionan que hay compañeras que «han tenido que pedirse la baja laboral». La mayoría son mujeres mayores, que lleva muchos años en el sector. Por otra parte, relatan que han tenido que realizar «funciones no pactadas» y servicios que, aparte de estar fuera de la jornada laboral, «ponen en riesgo a la trabajadora porque algunos usuarios tienen problema de salud mental». «Lo que en realidad es un servicio para la ayuda domiciliaria de calidad y para que los usuarios sigan disfrutando en sus casas, sin ninguna necesidad de acudir a residencia o centro de día, se ha convertido en David contra Goliat», lamenta la trabajadora afectada.

Futura movilización

Desde el colectivo aseguran que han comunicado esta situación que padecen al propio Ajuntament de Palma. Asimismo, el sector ya ha dado un paso adelante y un sindicato ha trasladado la situación de las cuidadoras familiares a las sedes estatales de las empresas subcontratadas por el Consistorio palmesano. No descartan, además, movilizaciones en Palma «si no nos escuchan».

El apunte

Una lucha de más de 20 años para regular su colectivo

Las cuidadoras arrastran una herencia histórica. Esta ayuda que hoy dan en los hogares, antiguamente lo hacían las monjas. Hoy, celebran que la lucha de más de 20 años haya dado su fruto pero aseguran que todavía queda trabajo por hacer.