Teresa Vicente afirma que «con la justicia ecológica, dejamos de considerar la naturaleza desde un punto de vista únicamente extractivo, al servicio de los humanos, y pasa a formar parte de la ética y la conciencia». En la imagen, Teresa Vicente, este viernes en la UIB. | Jaume Morey

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Teresa Vicente, profesora de Filosofía del Derecho en la Universidad de Murcia, ha presentado este viernes en Palma su último libro, Justicia ecológica y derechos de la naturaleza, continuando otras publicaciones anteriores sobre esta temática.

Vicente, directora de la Cátedra de Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza de la propia Universidad de Murcia, fue la impulsora y redactora de la iniciativa legislativa popular que, con 640.000 firmas entregadas en el Congreso de los Diputados, dio lugar a la Ley de Reconocimiento de Personalidad Jurídica a la Laguna del Mar Menor y su Cuenca.

La autora explica que «mi tesis doctoral representó la primera investigación conjunta entre ecólogos y juristas, cayendo una frontera, pues el derecho no se preocupaba de la ecología». A partir de aquí, señala que «la naturaleza tiene dignidad, que es el primer paso para tener derechos. Con la dignidad, la naturaleza ha entrado en el ámbito de la ética, del mismo modo que ocurrió antes con las mujeres, los indígenas o la infancia. Por ejemplo, las empresas tuvieron personalidad jurídica antes que las mujeres. Con una justicia ecológica, dejamos de considerar la naturaleza desde un punto de vista únicamente extractivo, al servicio de los humanos, y pasa a formar parte de la ética y la conciencia, que son el presupuesto para crear un paradigma de justicia ecológica».

La profesora recuerda que «el derecho ambiental no existía y, por tanto, no se impartía en las facultades. A los juristas no les importaba la naturaleza. En esta circunstancia, la naturaleza no podía ser defendida ante un juzgado. Fue a partir del año 2000 cuando empieza a aparecer el derecho ambiental en todas las universidades, pero el ser humano, las empresas, la administración y los estados siguen hablando por la naturaleza. Se da la paradoja de que la naturaleza es oprimida por el ser humano, pero es la que le permite vivir».

Teresa Vicente destaca que «hay un momento en que la ciencia dice que la explotación ilimitada de los recursos naturales y la acumulación capitalista son una barbaridad, y es cuando el ser humano se da cuenta de que su comportamiento intensamente extractivo es un error y de que él mismo es una parte del ecosistema. La justicia ecológica nace cuando la ciencia nos demuestra el error y lo hace con argumentos. La naturaleza está viva y lo que hemos hecho los seres humanos ha sido depredarla. En este punto, hay que cambiarlo todo. Si no es así, vamos hacia el colapso. Y en definitiva, la ciencia occidental ha llegado a las mismas conclusiones que las comunidades indígenas en su visión y consideración de la naturaleza, es decir, que está viva».

Pese a las advertencias de la ciencia, Teresa Vicente explica que «Naciones Unidas tenía prevista para el 22 de abril la celebración de la Cumbre de la Tierra, para la que es necesaria previamente la llamada resolución de modalidades. En esta Cumbre de la Tierra, coincidiendo con el Día de la Tierra, debía aprobarse la Declaración de los Derechos de la Naturaleza, que conviviría con la Declaración de los Derechos Humanos. Sin embargo, no se ha elaborado la resolución de modalidades por la presión de la Unión Europea y los Estados Unidos, lo que nos lleva a pensar, a falta de un mes, que la cumbre no se celebrará. Mientras tanto, sí se ha elaborado la resolución de modalidades de la Cumbre por el Futuro, que se celebrará en septiembre, siendo mucho más importante y relevante la Cumbre de la Tierra».

Finalmente, la autora se refiere a quienes «todavía se sorprenden de que la naturaleza tenga una personalidad jurídica, pues no habla. Será que no la entienden. La naturaleza tiene los mismos derechos que las empresas y los humanos como consumidores. Con la ley aprobada, al Mar Menor se le reconoce personalidad jurídica y carta de derechos».

Teresa Vicente conoce la Iniciativa Legislativa Popular per a les Generacions Presents i Futures de Balears, impulsada por el GOB y aprobada en marzo de 2023, de la que afirma que «hay que completarla con la voz de los ecosistemas naturales».