Imagen de una protesta de caravanas. | P. Pellicer

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El turismo en autocaravana, caravana y camper vive un momento de esplendor. Estas opciones ofrecen una libertad sin igual al permitir llevar «la casa a cuestas», combinando transporte y alojamiento en una sola solución. Sin embargo, esta popular forma de viaje viene con un conjunto de normas estrictas y posibles sanciones que no deben pasarse por alto. Una de las prohibiciones más importantes es la de dormir en las camas del vehículo mientras este está en movimiento. Todos los ocupantes deben ir sentados en sus asientos homologados y con el cinturón de seguridad puesto.

El incumplimiento de estas reglas puede resultar en multas de 200 euros, ya sea por no mantener la posición adecuada o por no usar el cinturón de seguridad, responsabilidades que recaen sobre el conductor y el pasajero respectivamente. Además, el mal uso de los sistemas de retención infantil puede acarrear una multa de 200 euros y la pérdida de 4 puntos del carnet de conducir. Para que los ocupantes puedan utilizar las camas o literas, es imprescindible que el vehículo esté correctamente estacionado o acampado.

El estacionamiento de estos vehículos también está regulado con precisión. La Dirección General de Tráfico (DGT) aclara que una caravana se considera estacionada si está con el motor apagado y apoyada únicamente sobre sus ruedas, sin extender su espacio más allá del cerrado, y sin generar ruidos o vertidos al exterior. Cualquier acción que implique la extensión de toldos, colocación de mobiliario exterior o el apoyo en dispositivos que no sean las ruedas, automáticamente se considera como acampada.

La acampada libre no está permitida en muchos lugares, y las normativas varían entre comunidades autónomas, ayuntamientos y áreas protegidas como parques nacionales o naturales. Las infracciones por estacionamiento indebido en vías públicas o zonas urbanas pueden llevar a multas de hasta 200 euros. Sin embargo, acampar en áreas restringidas puede resultar en multas mucho más elevadas, que van desde los 200 hasta los más de 6.000 euros, dependiendo del impacto ambiental, con sanciones que pueden alcanzar entre 20.000 y 60.000 euros por vulnerar normativas medioambientales.

Para los entusiastas de las caravanas, es también crucial conocer las limitaciones de velocidad: 90 km/h en autopistas y autovías y 80 km/h en carreteras convencionales para caravanas. Las autocaravanas que superen los 3.500 kilos tienen limitaciones similares, mientras que las de menor peso pueden alcanzar hasta 120 km/h en autopistas y 90 km/h en autovías.

Finalmente, dependiendo del peso y las características del vehículo, los conductores necesitarán un permiso de tipo B o una licencia superior para operar estos vehículos. Con estas normas claras, los viajeros pueden disfrutar de sus aventuras sobre ruedas mientras cumplen con la legislación vigente, asegurando así un viaje seguro y sin contratiempos.