El padre y la esposa de Zapatero, Sonsoles, siguen el debate. | Ballesteros

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cerró ayer su discurso del debate del estado de la nación con un tono de clara despedida, agradeciendo tanto a la población española como a los grupos parlamentarios del Congreso estos años.

En el que es su último discurso del estado de la nación y visiblemente emocionado, Zapatero finalizó dirigiéndose a la Cámara y, en especial, a la bancada del PP, recordando «los debates acalorados» mantenidos los últimos ocho años, «tanto en época de prosperidad como en la actual época de dificultad».

El presidente indicó que siempre se ha presentado a estos debates con «una actitud de respecto» de cara a los rivales parlamentarios y ha considerado que el tono de los debates ha demostrado una de las grandes virtudes de la democracia española. «Pero siempre hemos preservado la mayor riqueza que tenemos, la convivencia en paz y en libertad. De ahí que mi actitud siempre que he subido a hacer un debate del estado de la nación ha sido de respeto», añadió el presidente.

Pese al tono de despedida, Zapatero insistió en agotar la legislatura y recurrió a la economía para aferrarse al poder. El presidente aseguró que el Ejecutivo español prevé que el «ligero proceso de recuperación» en el que se encuentra la economía española se «acelere» en la segunda mitad de 2011. Además indicó que quedan muchas reformas aún pendientes de aprobar.