El expresident de la Generalitat Jordi Pujol a su salida de la sede de la Audiencia Nacional tras declarar ante el juez José de la Mata por el presunto blanqueo en relación a la fortuna que el clan familiar acumulaba en cuentas de Andorra. | Efe

TW
11

El expresidente catalán Jordi Pujol se ha vuelto este miércoles a aferrar en la Audiencia Nacional a la versión de la herencia de su padre para justificar la fortuna del clan familiar en Andorra y, una vez más, tras prestar declaración ante el juez José de la Mata, ha quedado en libertad sin medidas cautelares.

Pujol, que ha declarado durante tres horas y media a todas las preguntas de las partes, ha llevado todo el peso de la comparecencia, ya que su mujer Marta Ferrusola, que también había sido citada este miércoles como imputada por blanqueo, ha decidido acogerse a su derecho a no declarar.

Pese a las dudas de que su fortuna en Andorra pudiera proceder de una herencia de su padre Florenci o de «los ingresos ordinarios que hubiere obtenido por razón del cargo público que ostentó durante 23 años», la Fiscalía Anticorrupción ha optado de nuevo, como ya hizo ante una juez de Barcelona, por no pedir ninguna medida cautelar para el matrimonio, dada la avanzada edad del imputado y que no existen nuevas pruebas contra él.

Según han informado fuentes jurídicas, el expresidente ha afirmado que si bien sabía que su mujer tenía cuentas en Andorra, nunca la acompañó a una entidad bancaria en el Principado y ha añadido que él no tiene ni ha tenido cuentas en el extranjero.

Pujol ha repetido este miércoles la versión que ya dio en el juzgado de Barcelona y en el Parlament catalán, en el sentido de que su padre, Florenci, que murió en 1980, dejó 140 millones de las antiguas pesetas a su nuera y sus nietos, y no a él, para «proteger» a la familia en un momento político delicado, ya que el mismo año en que falleció, él accedió a la presidencia de la Generalitat.

Luego, ha sostenido, ese dinero aumentó a 500 millones gracias a la labor de un gestor bancario, hasta que a principios de los 90 se decidió que su primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, se hiciera cargo de la fortuna, una decisión de la que se ha desvinculado.

Ha reconocido que esa herencia se gestionó con cierto secretismo y que en ese momento tanto él como su padre sentían «miedo» por la situación política.

Los fiscales Fernando Bermejo y Belén Suárez han preguntado al expresidente si el dinero del legado procedía en realidad de una donación de 200 millones de pesetas que hizo de acciones de Banca Catalana a una fundación, operación que la Fiscalía considera sospechosa, y él ha respondido que no.

Noticias relacionadas

«Rotundamente no» ha sido otra de sus respuestas cuando los fiscales le han preguntado si la sociedad de su mujer Hidroplan asesoró en alguna ocasión a la Generalitat siendo él presidente.

Durante la declaración, el investigado, de 85 años, ha repetido varias veces que no escuchaba bien y el juez José de la Mata ha interrumpido en un momento dado al fiscal apelando a su senilidad, por lo que se han hecho dos descansos durante su comparecencia.

Pujol ha intentado asimismo explicar por qué se atribuyó en un documento aportado a la Banca Roig de Andorra la titularidad de una cuenta con 2 millones de euros que, según el expresidente, era en realidad de su primogénito.

Según su versión, redactó ese documento como favor a su hijo mayor para ayudarle en un proceso de separación de su exmujer Mercè Gironés, de lo que ha dicho que no se siente orgulloso.

Su primogénito declara este jueves voluntariamente como imputado en la causa y este miércoles su padre ha dicho que no tuvo nada que ver con sus negocios millonarios como comisionista (investigan el origen de unos 11 millones de euros).

Tampoco sabe nada del reparto de dinero que el hijo mayor hacía entre sus hermanos, unas transferencias que, ha apuntado, desconoce si eran por relaciones de negocios, financieras o fraternales.

Según fuentes presentes en la declaración, el expresidente, que ha declarado en español a pesar de que se le ha ofrecido un intérprete, ha estado correcto, educado y con una sonrisa en la boca, y ha contestado a todas las preguntas de las partes.

El matrimonio ha abandonado la Audiencia Nacional junto a su abogado, Cristóbal Martell, y en el camino hacia el coche que les esperaba en la calle Génova, un monovolumen Seat Alhambra, un espontáneo les ha gritado: «Pujol, ladrón de Catalunya». A su entrada, otro único manifestante portaba un cártel con la frase «Los Pujol, roba patrias».