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La economía española creció un 2 % en 2019 y encadena seis años al alza, aunque avanzó cuatro décimas menos que en 2018 y al menor ritmo desde 2014, como consecuencia de una demanda interna más débil y pese la recuperación del sector exterior.

El dato avanzado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) coincide con el adelantado hace un mes por el Banco de España, pero es una décima inferior al 2,1 % previsto por el Gobierno.

Fuentes del Ministerio de Economía han destacado que la economía española sigue mostrando un crecimiento sólido y que todo apunta a que la ralentización del PIB está empezando a frenarse.

La demanda nacional (consumo e inversión) contribuyó al crecimiento anual con 1,5 puntos, 1,1 puntos menos que en 2018, mientras que la demanda externa (exportaciones e importaciones) aportó 0,4 puntos, con lo que vuelve a tener una contribución positiva al PIB tras restar 0,3 puntos en 2018.

El consumo de los hogares creció un 1,1 % en 2019, siete décimas menos que en 2018 y la tasa más baja desde 2013, mientras que el gasto público avanzó un 2,2 %, lo que supone el mayor aumento en diez años.

La inversión creció un 1,9 % y encadenó seis años al alza, pero, al igual que ocurre con el consumo, se trata de la tasa más baja desde 2013, año en el que la demanda interna aún caía.

Solo en el cuarto trimestre el crecimiento fue del 0,5 %, una décima superior al registrado en el tercero, debido fundamentalmente a la recuperación de las exportaciones, ya que el consumo de los hogares se estancó y la inversión registró una caída significativa, sobre todo la empresarial.

El empleo repuntó el 0,9 % en el cuarto trimestre, lo que supone una aceleración de ocho décimas respecto al incremento registrado en el tercero, mientras que creció un 2 % interanual, con la creación de 358.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en un año.

En el sector servicios, el empleo subió el 2,4 % interanual, y en la industria, el 1,9 %, mientras que en la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca los ocupados cayeron un 4,5 %.

El valor del PIB a precios corrientes para el conjunto del año marcó un nuevo máximo en 1.244.757 millones de euros, lo que supone un 3,5 % respecto al de 2018.
El deflactor implícito del PIB, con el que se contrarresta el efecto de la inflación, se situó en el cuarto trimestre en el 1,7 % interanual.

La variación del coste laboral unitario se situó este trimestre en el 2,2 % interanual, cinco décimas superior a la variación experimentada por el deflactor implícito de la economía, en tanto que la remuneración por asalariado creció el 2,1 %.

El número de horas efectivamente trabajadas en el cuarto trimestre subió seis décimas, hasta el 1,4 % interanual, con lo que la variación de la productividad por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo cayó el 0,1 % interanual, mientras que la productividad por hora efectivamente trabajada se incrementó el 0,4 %, seis décimas menos que el trimestre anterior.