La secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, participa este domingo en el acto 'Feminismo para cambiarlo todo', a dos días del Día Internacional de la Mujer. | Ví­ctor Lerena

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La ministra de Derechos Sociales y secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha avivado este domingo la brecha con su socio de Gobierno al decir «a los partidos de la guerra que envían armas» que la paz en Ucrania pasa por la diplomacia, y se ha preguntado qué hacen las delegaciones rusa y ucraniana negociando sin supervisión. En el acto «Feminismo para cambiarlo todo», organizado por Podemos en vísperas del Día Internacional de la Mujer, Belarra ha considerado urgente «hacer algo en Ucrania» y a «los partidos de la guerra que dicen enviemos armas» (en alusión al PSOE sin citarlo) les ha asegurado que «lo más útil para ayudar al pueblo ucraniano es apostarlo todo a la diplomacia».

De hecho, Belarra ha remarcado que no se está haciendo todo lo posible: «¿Qué hacen dos delegaciones, una ucraniana y otra rusa, negociando solos sin supervisión de Naciones Unidas y sin supervisión de la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) que permita sacar a la gente de Ucrania? No hay derecho a que los intereses económicos que están detrás de las guerras no dejen trabajar a la diplomacia». La ministra ha añadido que esta es «una lección muy difícil: o una guerra de dimensiones mundiales o una apuesta seria por la diplomacia. Esa es la pregunta clave que hay que hacer y que tiene que responder la ciudadanía española». Belarra ha insistido en que Ucrania está viviendo una invasión «injustificada e injustificable» y ha recordado que España es «un país solidario, el país del no a la guerra, que se conmueve con el sufrimiento de otros pueblos».

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En la misma línea ha intervenido la ministra de Igualdad y secretaria de Acción de Gobierno de Podemos, Irene Montero, que ha puesto en valor la valentía de Belarra al defender la paz, «en el único momento en que es posible, que es en la guerra». Montero ha subrayado que la «única forma efectiva y real de pararle los pies a Putin y de ayudar al pueblo ucraniano, es defender la diplomacia de precisión, la altísima política como decía el expresidente Rodríguez Zapatero». La ministra ha apostado por la negociación y la observación internacional de ese diálogo que se está produciendo entre los enviados del Gobierno ruso y ucraniano y ha exigido «protección» a esas negociaciones para que el alto fuego sea inmediato.

Montero ha dejado claro que va a defender esos principios «cueste lo que cueste» y ha advertido de que las próximas semanas y meses habrá consecuencias en la economía y en la vida de europeos y españoles y por ello ha apelado a «correr, no es momento de parches». Y ha apostado por «acelerar» las principales transformaciones estructurales que permitirán sostener las consecuencias de la guerra. La titular de Igualdad ha asegurado que las feministas trabajarán para garantizar vidas libres de violencia, planes de corresponsabilidad, de un sistema de cuidados fuertes, del derecho a la vivienda para las mujeres pero también por una reforma fiscal. Una reforma, ha dicho, «que haga que la riqueza se redistribuya porque si no se redistribuye no hay servicios públicos, sanidad, educación y dependencia». Ha arremetido contra quienes se llevan el dinero a paraísos fiscales, les ha instado a que «lo entreguen» y se hagan «corresponsables de estos momentos difíciles».

En el acto, en el que se han coreado gritos de «No a la guerra», también se ha apelado a la «emergencia de la conciliación» para que se devuelva a las mujeres su tiempo. «El Estado del bienestar en España -ha dicho Belarra- no pueden ser las familias, y la conciliación no puede seguir siendo los abuelos que cuidan de mi hija en este momento para que pueda estar aquí». También han intervenido en el acto la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Vicky Rosell, que ha apelado a «no dar combustible a los reaccionarios, ni al fascismo». En la misma línea la eurodiputada de Unidas Podemos Eugenia Palop ha pedido un 8 de marzo «combativo» porque en Europa la extrema derecha está «articulada y metida en la agenda feminista». Palop ha apostado por una agenda constructiva y de futuro, «salir del victimismo», empoderarse y que la agenda no la marquen los medios de comunicación: «La tenemos que articular nosotras desde las instituciones y en la calle». En el acto también han participado la directora General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI, Boti García, y la directora general para la Igualdad de Trato y Diversidad Étnico Racial, Rita Bosaho, entre otras.