Vladimir atiende a un cliente. | Jaume Morey

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Sobrevive porque tiene una clientela fija y se ha organizado para dar sus citas por internet pero trabaja en unas instalaciones abandonadas por las que desde hace meses no pasa nadie, tan solo sus clientes y algún despistado. Vladimir Pérez es peluquero y hace seis años abrió su propio negocio, Barber Shop Vladi, en las galerías situadas bajo la Plaça Major de Palma. Las perspectivas entonces eran buenas, cerca de 50 negocios operativos, un supermercado y una situación envidiable garantizaban el flujo de gente y, en teoría, un futuro próspero. Sin embargo hace más de dos años acabaron las concesiones municipales, el 70 % de los locales lo son, y al abandono progresivo se unieron los negocios situados en recintos de titularidad privada. Todos se fueron menos él.

«Es una pena que estas instalaciones en plena Plaça Major estén así, con tanto espacio vacío porque mi intención es quedarme cuanto más tiempo mejor. Al menos ahora las galerías están más iluminadas y más limpias porque ha habido momentos que la sensación al bajar era lamentable por la suciedad acumulada y por los malos olores que había», asegura mientras atiende a un cliente. Vladimir sabe que existe un proyecto para reflotar el espacio pero desconoce los detalles y cuando se pondrá en marcha, «a mí nadie me dice nada. Me falta información. Nunca ha venido nadie del Ajuntament a hablar conmigo y con la dueña del local, que yo sepa, tampoco. Sí que han venido alguna vez a notificarme que cortaban el agua o la luz para alguna reparación concreta, pero nada más», afirma.

El peluquero reconoce que la falta de circulación de gente «se nota en la recaudación» y recuerda como antes, «siempre pillabas a algún cliente que iba de paso o al supermercado. Esos ahora los he perdido, ya que si no has venido antes puede que hasta que no sepas como entrar con tanta valla puesta o te pierdas entre tanto pasillo vacío». El superviviente recibió ayer la visita de la portavoz del grupo municipal de Ciudadanos, Eva Pomar, y de los regidores Alex Escriche y Joana Capó que se acercaron a la zona para presentar su propuesta de convertirla en un espacio comercial y cultural.