Imagen actual del número 19 de la calle Rodríguez Arias de Palma. | Teresa Ayuga

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Matojos, basura y pequeños restos. Esto es lo que queda del número 19 de la calle Rodríguez Arias, en el barrio de Camp d'en Serralta. Pocos han olvidado en Palma lo que sucedió allí hace casi 14 años. Cuando la barriada empezó a crecer en el XIX, a la sombra de la industria textil palmesana, se construyó un inmueble de una planta, que se cree que era anterior a 1935. El siguiente cambio se produjo en 1958, sobre esa planta baja se edificaron tres alturas más. En la ampliación se mantuvieron como elemento estructural los muros de marés hechos para el primer inmueble, que debían que soportar tres alturas más. Una noche, 50 años después, ese equilibrio precario se rompió.

En la madrugada del 26 de octubre de 2009, sin previo aviso, el edificio se vino abajo. Se derrumbó un 60 por ciento de la finca, justo la parte donde se habían remontado los tres pisos en 1958 sobre la planta baja preexistente. Quedó en pie un 40 % que fue derribado horas después. Segó la vida de 7 vecinos de la finca, solo una persona fue rescatada de entre los escombros. Estaba trajinando en la cocina cuando la casa se le echó encima sin previo aviso. El edificio, recién pintado, estaba maquillado por fuera, pero 'podrido' por dentro.

Los informes técnicos posteriores lo corroboraron: la finca no avisó a las víctimas. Se hundió por la excesiva carga que se concentraba en el marés de la planta baja. El desgaste del material y alguna posible acumulación de humedad provocaron el fallo que se concentró en un muro o en el chaflán del inmueble. Tanto tecnicismo para tanta tragedia.

Imagen del edificio, horas después de la tragedia.

Han pasado casi 14 años de aquella noche dramática y el lugar, limpio de escombros y tapiado por verjas, es una rara avis en esta barriada humilde. Un solar vacío, en una zona tan densamente poblada y céntrica, una perita en dulce para cualquier constructor. Pero no fue hasta 2021 cuando colgaron un cartel de 'se vende'. El solar, que tiene la calificación de urbanizable residencial, salió a la venta por 380.000 euros, y desde la inmobiliaria encargada de venderlo apuntaron a Última Hora, que había mucho interés por adquirirlo.

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Cuando la asociación de vecinos Som Serralta se enteró de la posibilidad de que se construyera un nuevo inmueble, instó al Consistorio palmesano a hacerse con el local y dedicarlo a la construcción de equipamientos municipales para la barriada, como espacios culturales, equipamientos deportivos o zonas verdes; una de las asignaturas pendientes en la zona. «Es una oportunidad para Camp d'en Serralta. No podemos dejarla escapar», agrega Francesca Campana, presidenta de Son Serralta, que sigue muy atenta a la tramitación del PGOU de Palma.

El área de Urbanisme lo vio con buenos ojos y optó por imponer una moratoria en el solar para que no se pudieran presentar proyectos para urbanizarlo antes de la aprobación definitiva del PGOU. Han pasado mas seis meses desde que tomaron esa decisión. En este sentido, Neus Truyol, regidora de Urbanisme, ha apuntado que ya han tenido reuniones con los vecinos y los propietarios del solar, y se han comprometido que, en cuanto se apruebe el Plan General de Ordenación Urbana de Palma (PGOU), la expropiación del solar será una de las primeras acciones que llevará a cabo el Consistorio porque han constatado la falta de equipamientos en la zona. Eso sí, ha querido apostillar Truyol, «la expropiación y la construcción del equipamiento multifuncional dependerá de la aprobación definitiva del PGOU».

Supondría una nueva vida, y van, para el número 19 de la calle Rodríguez Arias, la cuarta para ser exactos. ¿Pero qué piensan en el barrio? Tomás, un jubilado que lleva media vida residiendo en Camp d'en Serralta, dice que «ese solar vacío no lo ha querido nadie durante años. Parece que ahora albergará equipamientos para el barrio. Veremos qué pasa», explica.

Mientras, una conocida de edad similar, también residente en la zona, pasa y señala que quizá deberían dedicarlo a un monumento para las víctimas: «No sé si querría ir a dar bailes de salón ahí. A algunos nos sigue dando 'yuyu' hasta pasar por la misma acera. Imagínese cómo era los primeros años. Quien más quien menos conocía a alguno de los fallecidos», dice. ¿Es una herida abierta en Camp d'en Serralta? «De las que duelen, de las que no cicatrizan», espeta.