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Cuando todavía quedan más de dos meses para la tradicional suelta de patos de Can Picafort, uno de los actos más sentidos de las fiestas de la Mare de Déu d'Agost, que tiene lugar el 15 de agosto, las aves vivas vuelven a ser el centro de la polémica fiesta.
Más de 150 personas en poco más de un día se han unido a través de la red social Facebook al grupo «Sí, queremos patos» pensado «para todos aquellos que siendo picaforters, o no, echan de menos la suelta de patos así como debería ser».
«Yo propongo una feria del pato justo en el paseo; se daría la coincidencia que se podrían vender aves en la calle y prohibirían regalarlas en el mar (justo a escasos metros de la feria). Sería gracioso ver la contradicción legal», dice uno de los comentarios. «Mis hijos ya no sabrán qué es coger los patos vivos, esto si lo podemos quitar pero los toros, no», expresa otro de los miembros del grupo a favor de las aves.
Desde el año 2006, el Ajuntament del municipio sustituye los animales vivos por patitos de goma para acatar el cumplimiento de la ley de protección animal, que consideral la suelta «ilegal».
Enmascarados
Aún así, la presencia de patos de toda la vida suele ser un reclamo para el público ya que cada año un grupo de enmascarados suelta cerca de una decena de patos con el objetivo de reivindicar la tradición de la fiesta de Can Picafort.
Saltándose la normativa vigente, los enmascarados mediante barcas de plástico o motos de agua de gran cilindrada, como la pasada edición, siguen con la fiesta de la Mare de Déu d'Agost. Desde el Consistorio de la localidad, no han podido identificar ningún año el grupo y se desmarcan de la suelta ilegal ya que en el propio programa de fiestas se recuerda la prohibición de utilizar animales vivos en el acto festivo del 15 de agosto.