Trescientos kilos de sepia local. Kiko Miró, pescador profesional, ha cocinado en siete ediciones de la Fira Nàutica i Mostra Gastronòmica de la Sípia la tradicional fideuà de sepia elaborada íntegramente con las capturas de la propia cofradía. El sábado agotaron las 400 raciones cocinadas y ayer agotaron 1.000 raciones más. | Elena Ballestero

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Aunque no todos en Ciutat lo saben, la primera Fira Nàutica que se celebró en Mallorca no fue la de Palma, sino la de Alcúdia. La Fira Nàutica i Mostra Gastronómica de la Sípia regresó ayer en su formato original tras dos años de parón obligado por la pandemia. Que el público tiene ganas de firar es algo innegable visto el éxito de la jornada. La buena comida atrae y eso lo saben los miles de visitantes que se desplazaron al Port.

Algunos aguardaron colas kilométricas en sus coches hasta llegar al destino. Dos son los grandes atractivos de la muestra gastronómica. De una parte, la carpa de la Cofradía de Pescadores en la que se cocina fideuà de sepia capturada por los pescadores locales (300 kilos para esta edición). En una segunda carpa (que ahora ocupa la explanada de los antiguos astilleros) una veintena de restaurantes vendían también tapas de todo tipo de platos con la sepia como ingrediente principal.

Sobre la mesa, el antiguo debate. «A no ser que hayan comprado a título personal, ninguno de los restaurantes nos ha comprado la sepia que sirve en la feria», lamentó este domingo Kiko Miró, el pescador y cocinero a cargo de la fideuà marinera de la cofradía. En cuanto a la Fira Nàutica, el sector vive una crisis de suministros sin precedentes. Ayer solo había un concesionario de embarcaciones. «Tengo dos barcos para vender y ya están prácticamente vendidos», explicó Salvador Cerdà, propietario de Multimar Alcúdia. El negocio ete año está en el alquiler.