Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como el 'pequeño Nicolás', a la salida de los Juzgados de Plaza de Castilla. | Efe

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Mucho se ha escrito y comentado en los últimos meses sobre el joven Francisco Nicolás Jiménez, conocido como el 'El Pequeño Nicolás'. Sin embargo, muy pocos saben que en el siglo XVIII ya hubo otro joven, de 22 años, que vivió en Ceuta y siguió pasos similares: aparentar lo que no era.

La existencia de ese joven aparece en el manuscrito Historia de la mui noble y fidelíssima ciudad de Ceuta del historiador Alejandro Correa de Franca y redactado en el siglo XVIII, cuyo original se conserva en la Biblioteca Nacional, aunque el área de Cultura de Ceuta editó una copia en 1999.

El periodista de radio Antonio Martín (Ceuta, 1975) ha descubierto que entre las vivencias narradas por Alejandro Correa en el libro figura una protagonizada por un joven italiano que se hizo pasar por el heredero del ducado de Módena para obtener «privilegios y beneficios» en aquella época, que vivió en la ciudad autónoma.

Este joven -cuyo nombre no figura en la publicación- fue enviado a prisión en Sevilla por hacerse pasar por un noble y unos meses después, concretamente en mayo de 1749, fue desterrado a Ceuta.

«En su destierro a Ceuta fue enviado al convento de San Francisco y al igual que ocurriera en Sevilla se le otorgó cierta inmunidad y gastaba en limosnas, falanterías y en su lucimiento como si tuviera grandes rentas», escribe el historiador.

Las autoridades de la época mantuvieron en secreto su llegada pero Alejandro Correa cuenta que empezó a circular el rumor de que hasta Ceuta había llegado una persona ligada a la realeza.

El «falso heredero» firmaba los documentos como Hércules de Este Orleans y se presentaba ante los ciudadanos como el hijo primogénito del duque de Módena, al asegurar que estaba casado con la princesa heredera, la duquesa de Massa.

Su supuesta realeza le abrió muchas puertas y algunos comerciantes de la ciudad le ofrecían créditos hasta que su falsa identidad fue descubierta por casualidad en agosto de 1749 debido a una publicación del rotativo La Gaceta.

Dicho medio de comunicación publicó el 31 de octubre de 1749 que la duquesa de Massa estaba embarazada, lo que permitió determinar que el supuesto príncipe no era quien decía ser, «dejando en evidencia -afirma el historiador- a los codiciosos que le habían franqueado sus caudales y a otros en la duda de la certidumbre de su principado».

La historia del falso príncipe concluyó a principios de 1750 cuando consiguió huir de Ceuta escondido en un barco y emprendió viaje hasta Génova y posteriormente hacia Roma, donde se le perdió la pista.

Antonio Martín ha contado a Efe que descubrió esta historia por casualidad y que le pareció bastante curiosa, sobre todo porque le recordó, salvando las distancias, las vivencias del 'pequeño Nicolás' y pensó que sería interesante contarla en su blog personal. Lo que ha hecho.

Entre otras muchas historias publicadas en su blog, el periodista cuenta que la selección española de fútbol disputó un partido en Ceuta en 1938, en plena Guerra Civil, y otro en la cercana ciudad marroquí de Tetuán, pero que ninguno de los dos figura en la lista oficial de la RFEF, desconociéndose los motivos exactos de esta ausencia.