Coco, con la silla de ruedas en sus patas traseras.

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Este lunes, Abraham Barroso, responsable de la organización sin ánimo de lucro Mojis Sanctuary, publicó a través de las redes sociales una emotiva carta en la que se despedía de Coco, uno de los perros más queridos de Eivissa en los últimos tiempos.

No en vano, «el héroe de Mojis», como lo bautizó Barroso, se había convertido en todo un ejemplo de superación animal desde que fue descubierto gracias a la denuncia de una vecina en unas condiciones lamentables. Coco fue rescatado por la Policía Local de Eivissa llorando de pena en el patio interior de una vivienda, desnutrido, con importantes heridas en sus patas por tener que arrastrarse debido a una mielopatía degenerativa común, y mojado por las fuertes lluvias que habían caído estos días en Eivissa.

Por suerte, fue trasladado hasta la Clínica Veterinaria San Jorge de Sant Jordi donde permaneció mes y medio y donde gracias a los cuidados de los veterinarios fue mejorando poco a poco. Después, un alma caritativa donó el dinero necesario para poder comprarle una silla de ruedas especial para sus patas traseras y con la que hacía vida prácticamente normal, y finalmente, Abraham Barroso, lo adoptó en su asociación de Sant Carles.

Sin embargo, desgraciadamente y a pesar de que pasó unos meses «maravillosos corriendo por los campos de Morna en compañía de otros perros de Mojis Sanctuary,» Coco, el querido Coco, abandonó este mundo para siempre dejando un magnífico recuerdo en todos aquellos que le conocieron. Una vida resumida en esta frase del propio Barroso en las redes sociales: «Qué felicidad ha sido haberte conocido, qué felicidad haber vivido cada instante que hemos vivido contigo».