Los mozos corren junto a los toros de la ganadería de Pedraza de Yeltes durante el cuarto encierro de los sanfermines que ha sido rápido y marcado por la presencia masiva. | Efe

TW
2

Los toros salmantinos de Pedraza de Yeltes han protagonizado este domingo en su debut en Pamplona un encierro rápido, marcado por la presencia masiva de mozos en el domingo de verano de estos sanfermines.

La presencia multitudinaria de mozos ha provocado numerosas caídas, con al menos tres trasladados al Complejo Hospitalario de Navarra, según el primer balance de heridos de los servicios sanitarios.

Los toros de Pedraza de Yeltes han salido hermanados de los corrales y, prácticamente juntos durante todo el recorrido, han entrando en chiqueros en la plaza en dos minutos y treinta segundos.

En los instantes previos al inicio de la carrera, y como en los últimos años con la presencia de sus familiares, se ha homenajeado al último corredor fallecido en Pamplona, Daniel Gimeno, a quien en 2007 un toro le propinó una cornada mortal en el tramo de Telefónica.

A las 8.00 horas en punto, tras escucharse las campanadas de la Iglesia de San Cernin, la manada ha salido del portón de los corrales de Santo Domingo agrupada, aunque rápidamente dos de los morlacos bravos se han colocado en cabeza y han tomado velocidad, lo que ha provocado las primeras caídas de mozos a su paso.

Por el centro de la calzada, con tres toros adelantados, uno de los «pedrazas» ha resbalado hacia la mitad de la cuesta, pero sin llegar a perder el contacto con el resto del grupo, que ha continuado estirado y de esta manera ha entrado en el Ayuntamiento.

En la plaza, un mozo ha sido alcanzado y volteado, si bien el resto de la manada no ha provocado problemas a su paso, por lo que ha atravesado Mercaderes y ha llegado a velocidad a la curva de la calle de la Estafeta, donde uno de los toros colorados ha chocado con un mozo y ambos han caído, si bien el corredor ha conseguido salir del recorrido y el morlaco ha quedado unos segundos en el adoquín.

De nuevo en pie, ha seguido a sus hermanos en una carrera que por los 300 metros de la calle Estafeta ha resultado muy concurrida, con numerosas caídas y golpes por la multitud que esperaba a los toros, que han pasado ordenados y por el centro, en una disposición estirada, que permitía aprovechar algún hueco para correr en su cara.

Con un bravo ligeramente adelantado y a buena velocidad, pese a algún amago de montón por caídas, la torada ha enfilado hasta el tramo de Telefónica con algún momento de peligro pero sin mayores incidencias, y con entrada en el coso que se ha producido de forma escalonada mientras los dobladores acudían a su encuentro para conducirles sin novedades a los chiqueros.