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El hombre de 41 años que apuñaló el pasado miércoles a once personas en la localidad ibicenca de Sant Antoni ha recibido el alta médica por las cuchilladas que se dio a sí mismo cuando iba a ser detenido y está a la espera de pasar a disposición judicial, donde declarará ante el magistrado.

Según ha informado el Instituto Balear de Salud, en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital Can Misses de Ibiza aún permanecen ingresadas dos personas: un varón de 48 años con una herida en el cuello que está en situación crítica pero ha evolucionado favorablemente, y otro hombre de 32 años con una puñalada en el tórax al que se ha retirado la respiración asistida.

Además, se recuperan en planta una mujer de 43 años con una herida torácica que salió ayer de la UCI y el varón de 53 años al que el agresor acuchilló en el ojo derecho.

Amenazas

«En una semana empezaré a matar gente». Con estas palabras recibió Mohamed El Badoui, de 41 años y responsable de las doce personas heridas anteayer en Sant Antoni, a la comisión judicial que el pasado día 10 procedió a su desahucio en la finca de Can Toni Prats. El incidente, como tal, no quedó reflejado en diligencias pero ayer era público en los juzgados de Eivissa que dicha persona había dado aviso de sus intenciones cuando los funcionarios que desempeñaron esta tarea tuvieron que vérselas con él.


El Badoui, un hombre que reunía antecedentes por presuntos delitos de violencia domésticas, o drogas, entre otros, así como múltiples diligencias abiertas en distintos juzgados de Instrucción de la Isla, tenía en la actualidad una condena en suspenso, por plazo de dos años, de ocho meses de cárcel por un delito de atentado del que fueron víctima dos agentes del puesto de la Guardia Civil de Sant Antoni. Ambos resultaron heridos cuando fueron a identificarle en un acantilado de es Cubells en la tarde del pasado 10 de diciembre, momento en que El Badoui se hallaba acompañado de otro residente magrebí. Lo agentes afectados recogieron en su informe que ambos habían sido amenazados en varias ocasiones por el primero y que, incluso, llegó a intentar arrollar a uno de los afectados tras subir a su coche y acelerar dando marcha atrás.


Según la información recogida por este periódico, Mohamed El Badoui espetó a los agentes que él y su compañero estaba ilegales y que «hacían lo que querían en España». Al mismo tiempo les conminó a que se «dedicaran a hacer su trabajo y que les dejaran en paz» no sin antes llamarlos «hijos de puta».


El sospechoso, siempre según un relato de hechos confirmado por el acusado en un juicio rápido celebrado por el Juzgado de Instrucción número 4 de Eivissa con sentencia de conformidad, llegó advertirles a los agentes lo siguiente: «si no me dejáis irme, vuestra vida de guardia se os acaba», «os voy a cortar las manos y os voy a tirar al mar».