El hombre acusado de fabricar un artefacto explosivo casero que colocó en los baños de la sala de urgencias del hospital de Son Espases -cuya deflagración no llegó a causar daños personales- ha aceptado una condena de dos años de cárcel. | Alejandro Sepúlveda

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El hombre acusado de fabricar un artefacto explosivo casero que colocó en los baños de la sala de urgencias del hospital de Son Espases -cuya deflagración no llegó a causar daños personales- ha aceptado una condena de dos años de cárcel, frente a los seis que reclamaba inicialmente la Fiscalía.

El inculpado, Marcos S.P., ha alcanzado así un acuerdo de conformidad con el Ministerio Público, previo al juicio que debía celebrarse en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Palma, y se ha declarado culpable de los hechos que se le imputan.

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En concreto, el episodio tuvo lugar sobre las 20.20 horas del 2 de febrero de 2013, cuando el acusado, que trabajaba como vigilante de seguridad en el centro hospitalario, colocó en el baño el artefacto que él mismo había preparado con una botella de plástico de dos litros y diversos productos domésticos.

No obstante, la explosión resultó de baja intensidad, mediante la expulsión de gases y ácidos que corrosionaron una baldosa y provocaron la causticación leve de sus ojos.