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La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia ha confirmado la condena de 20 días de trabajos en beneficio de la comunidad al padre de una menor que insultó a su hija delante de los invitados en su fiesta de cumpleaños.

La Audiencia confirma así la sentencia del Juzgado de Instrucción número 2 de Sagunto, que consideró al progenitor culpable de un delito leve de injurias.

El hombre llamó a su hija «gorda», le dijo que tenía «mucha celulitis» y que no tenía dislexia «sino vagancia», durante su fiesta de cumpleaños, y el juez considera que acreditada la voluntad de menospreciar a la menor por «el dolor con el que ésta narraba los hechos».

Los hechos sucedieron en febrero de 2015 en la celebración del cumpleaños de la niña en casa del padre, en proceso de divorcio. Los asistentes a la fiesta le regalaron ropa y el condenado dijo delante de los invitados que «no le iba a entrar, que tenía mucha celulitis y que estaba gorda».

Al mismo tiempo, la menor recibió un libro como regalo, ante lo que el padre comentó que «no lo iba a leer porque era una vaga, que no tenía dislexia sino vagancia».

La víctima no le contó nada a la madre para evitar situaciones tensas entre ambos progenitores pero un mes después de los hechos acudió a la pediatra por problemas digestivos, y le contó los hechos.

El juez explica que la víctima «notablemente acongojada» relató que antes su padre la insultaba delante de la familia, pero «los insultos le superaron ese día», ya que lo hizo delante de amigos.

La sentencia considera que la declaración de la perjudicada durante el juicio, «quien de forma emocionada, clara y concreta ha relatado los hechos», hace que no se puedan atribuir a una intención de la madre para conseguir objetivos en la contienda civil derivada del divorcio, ya que, además, los insultos eran desconocidos por la madre.

La sentencia no impone al acusado la multa que solicitaba el fiscal para evitar que su pago pueda perjudicar a la pensión alimenticia que el condenado debe pasar a su hija.