Un instante del juicio celebrado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Palma. | Alejandro Sepúlveda

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El hombre que fue condenado por «informar» a una banda de atracadores paramilitares niega cualquier vinculación con ellos. «Yo me he dedicado a la seguridad, a proteger, no a robar», afirma Pedro Gabriel Bermúdez, que es vigilante jurado y escolta. La Audiencia lo condenó a 25 años de cárcel y el Tribunal Supremo ratificó la pena.

La banda protagonizó una oleada de robos en casas de la Isla entre 2011 y 2013. El grupo entraba en viviendas armado hasta con un fusil militar.

El procesado cree que el origen de todo viene porque tomó más de 30 fotografías de un coche de la Policía Nacional aparcado frente a su vivienda, en Can Pastilla, y las publicó en Facebook. «Es un mando que en lugar de estar trabajando se iba a su casa. El agente ha sido sancionado con dos meses de empleo y sueldo y dos años sin poder ascender», dice Bermúdez. «A raíz de esto empezaron a perjudicarme».