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El Comité Interestatal de Aviación de Rusia (IAC, en inglés) indicó este viernes que el avión Sukhoi Superjet SSJ-100 que efectuó un aterrizaje de emergencia en mayo pasado en un aeropuerto de Moscú y que se incendió, lo que causó la muerte de 41 pasajeros, muestra daños típicos del impacto de un rayo.

«Al inspeccionar el fuselaje, incluida la parte delantera, evaluar el estado de los elementos de la antena, los sensores, las luces de las puertas y los cristales de la cabina, se detectaron daños típicos provocados por el impacto de un rayo», señala el informe preliminar de IAC, según recoge la agencia RIA Nóvosti.

De acuerdo con el documento, no hubo fallos en los equipos del aparato salvo los que ocurrieron después del impacto del rayo, como la desactivación del piloto automático y la línea de comunicación, según la agencia Interfax.

A partir de ese momento hubo un registro incorrecto de los comandos únicos y de los valores de los parámetros analógicos.

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El documento destaca que la tripulación no formuló ninguna queja relacionada con el funcionamiento del equipo aéreo durante el vuelo anterior.

Otro informe previo de la agencia de aviación rusa, Rosaviatsia, apuntó sin embargo a un error de los pilotos, dado que el capitán del SSJ-100 realizó unos movimientos bruscos con la palanca de mando antes del accidente, desestabilizando el morro del avión.

El informe señala además que el aparato comenzó la maniobra de aterrizaje con 1,6 toneladas de sobrepeso, error que finalmente resultó funesto.

SSJ-100, el primer avión civil diseñado en Rusia tras la caída de la URSS, despegó del mayor aeropuerto de Moscú, Sheremétievo, a las 18.02 hora local (15.02 GMT) del 5 de mayo, pero menos de media hora después retornó al aeropuerto de partida, donde hizo un aterrizaje de emergencia.

Al tomar tierra, el avión, con sus depósitos de combustible llenos, impactó contra la pista y estalló en llamas.

En el suceso fallecieron 41 de los 78 ocupantes del avión, incluido un miembro de la tripulación.