Una mujer con su hija escapando de uno de los incendios que asolan Australia. | STRINGER

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Las autoridades de Australia han declarado el estado de emergencia en varias zonas del este del país por los incendios forestales activos desde la semana pasada y que desde este martes afectan a la periferia de Sídney.

Al menos tres personas han muerto y unas cien han resultado heridas, entre ellos 20 bomberos, por los fuegos, que han calcinado unos 200 edificios.

El Servicio Rural de Bomberos indicó este martes que permanecen activos 85 focos, más de la mitad fuera de control y al menos 14 de ellos en nivel de emergencia.

Unos 3.000 efectivos combaten las llamas en una jornada con condiciones «catastróficas», en la que se prevé que las temperaturas alcancen los 37 grados y rachas de viento de hasta 65 kilómetros por hora.

«El comportamiento de las llamas en el frente de los incendios forestales está siendo fortalecido por los vientos cálidos y secos», apuntó el comisionado del Servicio Rural de Bomberos, Shane Fitzsimmons, al alertar de que las peores condiciones se esperan en la tarde-noche.

El olor a chamuscado y el denso humo todavía se percibe al circular por la carretera Pacific Highway, que recorre la costa este, donde en algunos largos tramos se aprecia como el fuego saltó la carretera y arrasó ambos lados.

La población de Johns River, a unos 275 kilómetros al norte de Sídney, se asienta sobre una de las zonas más afectadas por los incendios y donde una mujer murió víctima de las llamas.

Allí vive la española Ana Martín, desde cuya propiedad rural situada en un terreno elevado pudo observar el viernes el recorrido del fuego e ir alertando a sus vecinos.

«Ves como avanza (las llamas) y ves a los bomberos intentando controlarlas, pero (el fuego) se va escapando», rememora a Efe la española, natural de Bilbao, quien ante el evidente peligro optó por refugiarse junto a su marido en casa de unos amigos.

En el barrio de South Turramurra a 14 kilómetros al norte de Sídney, la principal urbe del país, se han declarado dos focos y otras partes de la ciudad permanecen bajo alerta a raíz de la proximidad de algunos incendios forestales.

El comisionado del Servicio Rural de Bomberos advirtió de la «dificultad de controlar los fuegos» y conminó a la gente en zonas de riesgo a «dejar sus casas ahora» y acudir a los centros de evacuados antes de que la situación empeore.

Miles de personas han abandonado sus hogares en respuesta a esta recomendación y más de 600 colegios permanecieron cerrados durante la presente jornada.

«Es realmente aterrador cuando tienes que pensar en toda la familia y si vas a perder (pasto de las llamas) todo o no, y tratar de decidir qué llevarte contigo», declaró al canal publico ABC Donna Benstead, residente en Port Macquarie, a unos 400 kilómetros al norte de Sídney.

Más de 3.000 bomberos, con la ayuda de voluntarios y 60 aeronaves cargadas con agua, combaten los incendios a lo largo de una franja de 1.000 kilómetros en la costa este de Australia.

Desde principios de año los fuegos han calcinado más de 9.000 kilómetros cuadrados, un área similar a la superficie de Puerto Rico y que dobla a la superficie calcinada durante los incendios de febrero de 2009 en el estado de Victoria (sureste) que causaron 173 muertos y 414 heridos -los peores vividos en el país oceánico en las últimas décadas-.

La temporada de incendios en Australia varía según la zona y las condiciones meteorológicas aunque generalmente se registran en el verano austral (entre los meses de diciembre a marzo).

En los últimos años, los incendios forestales en Australia -que este año también ha sufrido una fuerte sequía- han aumentado en intensidad y los expertos vinculan esta virulencia a los efectos del cambio climático.