Los hechos sucedieron el 16 de octubre de 2021 en Cáceres. | Europa Press

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El Juzgado Togado Militar número 11 de Madrid ha procesado a un sargento por supuestos abusos sexuales a una soldado mallorquina de 22 años que se encontraba inconsciente en el Centro de Formación de Tropa (Cefot) del Ejército de Tierra, con base en Cáceres. El hombre también habría realizado tocamientos a otras dos militares.

Los hechos se remontan al 16 de octubre de 2021. Aquel día se celebraba la comida de fin de curso. La joven denunciante decidió no acudir, pero al finalizar el sargento se presentó en el cuartel vestido de paisano, con síntomas de embriaguez, y empezó a insultar y a enfrentarse a los alumnos que se encontraban celebrando la graduación. A dos de ellos les dio dos fuertes golpes en el pecho y a uno de los militares le llamó «gilipollas».

Al cabo de una hora, según publica el diario El País, sin que el suboficial que era su jefe directo hiciera nada, tres de las soldados se desmayaron y sus compañeros las sacaron de la formación.
El sargento cogió a una de ellas y con el pretexto de reanimarla empezó a besarle en la cara y en el cuello y a tocarle el pecho mientras le decía: «Se nota que te gusta el roce».

A continuación, se dirigió a la soldado mallorquina y comenzó a besarla y a tocarle el pecho por debajo de la ropa mientras le tiraba agua de un botellín. El hombre le colocó un reloj que mide el pulso y le soltó: «Cómo se nota que te gusto, se te sube el pulso».

La víctima, que también se encontraba inconsciente, ha necesitado ayuda psicológica a consecuencia de estos hechos, según han informado a Ultima Hora fuentes conocedoras del caso. A la tercera militar también le besó y después le cogió su mano para llevársela a sus genitales.

El Juzgado Togado Militar número 11 indica en un auto al que ha tenido acceso El País que la conducta del sargento desde que se incorporó al centro de formación de reclutas como instructor «distaba mucho de lo que marcan las ordenanzas militares». Cuando estaba fuera de servicio acudía a la cantina del cuartel de Cáceres y consumía alcohol. Instaba a los soldados a salir de fiesta pese a estar prohibido por el Covid y los sacaba de la base en su vehículo aprovechándose de su rango.

La Justicia militar también ha procesado al suboficial que no hizo nada por impedir las agresiones sexuales que sufrieron las tres soldados por parte del sargento en el Cefot.