Los hermanos Muñoz convocaron a 4.000 fans en su actuación en Palma. | S. Amengual

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El Palma Arena podía haber estado ayer lleno hasta la bandera porque, con motivo del concierto de Estopa, se agotaron las 4.000 entradas que se pusieron a la venta, aunque los organizadores pensaban que hubieran salido muchas más de haber llegado a la taquilla. Pero la gira que los de Cornellà iniciaron en Palma para celebrar que llevan diez años en la carretera cosechando éxitos se ha diseñado con un formato teatral que no debe superar ese aforo.
Así que los hermanos Muñoz, de entrada, volvieron a poner una nueva muesca en el palo de sus guitarras. Palma les respondió a tope y con un público joven que se movía en una horquilla de entre 13 y 30 años. Algunos, pues, llevaban pañales cuando el grupo salía por primera vez a la palestra de la música nacional.
El concierto comenzó sólo con diez minutos de retraso sobre la hora fijada, a las 21.30, y los fans, que pronto llenaron el recinto, pudieron aligerar la espera con los muchos puestos de comida y merchandising. Cuando sus ídolos salieron por fin a un escenario con multitud de pequeñas pantallas al fondo, estaban dispuestos a pasarlo en grande.
A partir de Cacho a cacho y Vacaciones, todo fue una fiesta en el Palma Arena y las canciones sonaban tanto sobre el escenario como en las gradas, igual daba que fueran hits o no, ellos, los seguidores y seguidoras, se las sabían todas.
El concierto comenzó con un tono rockero que fue derivando en rumba y llegó a niveles más intimistas para pasar a algo novedoso, dejar el guitarreo y recitar poesía con música. Al cierre de esta edición no sabíamos si habría más sorpresas.
El instinto observador de los hermanos Muñoz hermana la crónica social con los restos del naufragio de una sociedad pendiente de maquillar, claro está que lo hace desde un tratamiento tan desinhibido como superficial. Siete discos y una reputación espumosa, cultivada con canciones que retratan las escenas de la calle con un pulso a veces humorístico, a veces evocador, les han llevado a vender cerca de cuatro millones de copias de sus diferentes álbumes. Conmemorando su décimo aniversario, la banda afronta un tour, inaugurado anoche en Palma, que les hará girar por cuarenta ciudades del país, donde el dúo catalán rescata canciones que hacía tiempo no tocaba sobre el escenario.