El 'taxi' de Josema Yuste hace parada en el Auditòrium de Palma

Teatro y danza

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29-03-2017

Decir que Ray Cooney, el autor de Taxi, ha escrito una disparatada comedia que engarza situación absurda con enredo constante, que se mete en un laberinto en el que el espectador se pregunta hasta dónde puede llegar y, sobre todo, cómo saldrá de esto, que parece un garabato mal trazado y, sin embargo, tiene una estructura formalmente construida, en constante subida, sin decaimientos,que hace que los espectadores pasen un rato distendido, de risas constantes, de guiños actuales, de puro entretenimiento.

Y la culpa de todo esto, la tienen todo el elenco. Al frente, Josema Yuste, dando su impronta personal y peculiar, desplegando todo su talento, en el que no le van a la zaga Sergio Fernández 'El Monaguillo', con su despiste, su parecer hacer fácil lo difícil, que es mantener a un personaje como el suyo al más alto nivel de paroxismo y divertimento. Y los demás, también estupendos, Santiago Urrialde, comiquisimo en su seriedad de facha casposo, Javier Losán, un magnífico pseudo colombo, y unas nada estridentes y perfectas partenaires, Amparo Bravo y Esther del Prado.

Pero lo que se descubrirás, Taxi es un auténtico enredo, uno de esos pasatiempos en los que llevas el bolígrafo por diversos vericuetos y al final no sabes dónde está el principio ni dónde el final, o donde empiezas a encadenar situaciones que a su vez desencadenan otros acontecimientos a cada cual más difícil de explicar, más absurdo y por lo tanto más divertido, y menos creíble, pero donde unos personajes ingenuos se lo creen de tal modo que hasta el disparate más loco parece tener sentido, ese es el juego.