La construcción, a contracorriente

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Toni Denclar junto a Dolores Cófreces, su mano derecha.

Toni Denclar junto a Dolores Cófreces, su mano derecha.

03-05-2017 | Javier Coll

Uno de los sectores más castigados por la crisis económica que ha vivido nuestro país ha sido sin duda el de la construcción, y por ello, resulta sorprendente encontrar ejemplos de empresas que en medio de las adversidades han crecido en facturación y número de trabajadores. Empresas jóvenes que, gracias a su compromiso con los plazos y su actitud, se han ganado rápidamente la confianza de sus clientes. Con 27 trabajadores y una facturación en 2016 de 2,2 millones de euros, la constructora EHM Contrata, Dirección y Gestión de Obras, fundada en 2004 por Toni Denclar, se ha consolidado una empresa donde todos sus encargados y operarios conforman un plantilla fija que sus clientes conocen por su nombre.

ORÍGENES. Toni Denclar constituyó la empresa hace trece años. Desde el principio se notó que era un empresario atípico, ya que dejó de lado las promociones y el trabajo cómodo para dedicarse a encargos que muchos de sus competidores rechazaban. La suya había sido una travesía basada en el espíritu de sacrificio, desde sus estudios nocturnos para poder ayudar a sus padres en el negocio de comidas preparadas, su alistamiento voluntario en el ejército donde cambió su rebeldía por la constancia, y finalmente su experiencia en una constructora en la que estuvo trabajando 20 años. “Hice de oficial, de encargado y luego de jefe de obra en una época de jornadas de trabajo interminables, donde también quise emprender por mi cuenta la explotación de un hotel de dos estrellas en pleno centro de Maó. Me levantaba como peón y me acostaba como camarero o recepcionista. Fue una locura”, explica Denclar. En 2004, tras tener que hipotecar su casa para afrontar las pérdidas del hotel, se autodespidió de la empresa de construcción por diferencias de criterio con la dirección y fundó la sociedad EHM Contrata, Dirección y Gestión de Obras junto con su hermano José Manuel, alquilando una oficina en el puerto de Maó.

Por su inconformismo y su forma de trabajar, Toni Denclar ha querido ser siempre el primero en llegar a la oficina y el último en salir. El factor humano ha sido el elemento esencial en un planteamiento en el que no quería hablar de jefes ni de empleados, sino de responsabilidades y actitudes para defender entre todos el negocio. Montó una estructura mínima en oficina para evitar que la burocracia pudiese frenar el trabajo y empezaron a trabajar. Los primeros encargos consistieron en poner baldosas, instalar unos sanitarios en una vivienda y otras pequeñas reformas que les llegaban.

Poco a poco fueron llegando trabajos de obra civil más especializados, como la restauración de unas bóvedas, la limpieza de unos acantilados o obras marítimas que clientes como Autoritat Portuària de Balears le empezaron a confiar. En 2010 la empresa Ocibar, que había ganado el concurso para gestión y rehabilitación de los amarres de S’Altra Banda en el puerto de Maó, le encargó la obra civil, un trabajo que realizaron en colaboración con otra empresa especializada, en el que tuvieron de instalar pantalanes sumergidos a más de seis metros de profundidad. Posteriormente, tras la renuncia de la concesionaria y la adjudicación del nuevo concurso a la empresa Marina Deportiva Menorca del grupo Sasga, EHM siguió siendo la constructora a la que encargaron una quincena de pantalanes nuevos.

En aquel momento la constructora de Toni Denclar ya tenía veintiuna personas en plantilla y se ganaba la confianza de clientes como el grupo Salgar, Viajes Magon, Gesa-Endesa o Hidrobal. “Nos encargaron la reforma de apartamentos, de oficinas, la realización de zanjas, pero nunca dejamos de hacer también las pequeñas obras del principio y reformas de viviendas para particulares”, explica el gerente. Los recursos que generaba la empresa se reinvertían en compra de maquinaria y en el crecimiento de la plantilla para consolidar su futuro, pero también una parte se destinaba a iniciativas solidarias, como el Banco de Alimentos, Cáritas, la Fundación de la Isla del Rey, Sine Dolore o el patrocinio del Teatro Principal, la Ópera o un equipo de básquet juvenil.

OBRAS EMBLEMÁTICAS. En los últimos cinco años la empresa ha consolidado los 27 puestos de trabajo y se ha trasladado a una nave en el polígono de Sant Lluís en la que disponen de los metros cuadrados suficientes para la oficina, en la que tienen dos personas y el almacén. Han ejecutado obras como la restauración de la famosa Casa Venecia en el puerto de Maó, una vivienda sobre el agua que fue habitada por Richard Branson y que se encontraba en un estado de deterioro a consecuencia del salitre. “La restauración de Venecia se llevó a cabo en dos fases. Una primera para la consolidación de la estructura, incluyendo los cimientos sumergido, los forjados y la cubierta, y una segunda fase en el acabado interior. Un trabajo que llevamos a cabo en seis meses”, detalla Denclar. Otra de las obras de referencia ha sido el edificio del restaurante Way, en plena fachada marítima del puerto.

En septiembre del año pasado iniciaron la reforma integral de un palacio antiguo de Maó que han reconvertido en un hotel de interior de alto standing con 15 habitaciones, spa, piscina, cocina y restaurante. Este año también han iniciado diversos equipamientos para la empresa Port Blue Hotels. En cartera también tiene los trabajos iniciales de un nuevo hotel de interior que se va a rehabilitar en Maó, así como otros encargos cuyo importe de ejecución llega casi a los cinco millones de euros. “Nuestro secreto es el compromiso con el trabajo”, explica Toni Denclar mientras atiende al móvil para comprobar que uno de sus encargados ha dejado finalizado un trabajo que tenían pendiente y llega uno de sus camiones al almacén, pasadas las ocho de la noche.

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