Los agentes se situaron estratégicamente en todos los accesos a Peguera y no permitieron la entrada de sospechosos. | Michel's

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Más de medio centenar de agentes, fuertemente armados, y un total de 25 vehículos policiales participaron durante toda la jornada del viernes al sábado en un dispositivo sin precedentes en Calvià y Palma, con el objetivo de evitar un enfrentamiento entre dos familias de etnia gitana.
A primera hora de la tarde, los servicios de investigación policiales eran alertados de que un grupo, de unas 40 personas, todas ellas de etnia gitana y pertenecientes a una misma familia, acudirían armados con cuchillos y armas de fuego a Peguera para acabar con la vida de los integrantes de otros familiares con los que mantienen una fuerte enemistad.
Rápidamente, unos 40 agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local de Calvià tomaron literalmente todos los accesos a Peguera, mientras que la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) del Cuerpo Nacional de Policía tomaba el control de las calles de Palma.
La historia, según se desprende de las primeras investigaciones realizadas, se remonta a una fuerte enemistad existente en el seno de una familia de etnia gitana cuyos integrantes se han denunciado mutuamente en repetidas ocasiones. Al parecer, todos los implicados en la disputa coincidieron en el tanatorio tras producirse el fallecimiento de dos seres queridos. Por causas que se desconocen, pero que están siendo investigadas, se inició un duro enfrentamiento que no llegó a más gracias a la rápida intervención policial y el sentido común de algunos familiares.
A raíz de esa primera toma de contacto, todo apunta a que uno de los bandos, integrado por más de 30 ó 40 personas, amenazaron de muerte a la otra parte y que se estaban organizando para acudir a Calvià y consumar sus advertencias.
Desde las 17.00 horas y durante toda la noche y entrada la madrugada de ayer, la Guardia Civil y la Policía Local de Calvià se colocaron estratégicamente en todos los accesos a Peguera y realizaron exhaustivos registros de vehículos. Durante los controles los agentes iban armados y con cadenas de pinchos para evitar posibles huidas. Al mismo tiempo, otro dispositivo integrado por cuatro guardias civiles custodiaban la vivienda de la familia, sita en la calle Gavina de Peguera.
Los presuntos autores de las amenazas enviaron el siguiente mensaje: «O se van de la Isla, o los mataremos». Finalmente, gracias a la intervención policial no se produjo ningún incidente.