Sin música, la vida sería un error

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Sobre estas líneas, una muestra del gran ambiente que se respiró anteanoche en Km5.

Sobre estas líneas, una muestra del gran ambiente que se respiró anteanoche en Km5.

24-04-2015 | Toni Escobar

El comienzo del período estival lo marcan las reaperturas de los locales dedicados al ocio de la vida nocturna asociados con la gastronomía, que darán paso dentro de un mes a los grandes templos de la música como Ushuaia, Space, Amnesia y el mítico Pachá. Este último, marcando la diferencia, permanece con sus puertas abiertas también la temporada invernal.

Anteanoche, el archiconocido restaurante-lounge Km5 abrió sus puertas para deleite de amigos, conocidos y fieles a este local, que lleva la friolera de 21 años marcando tendencia, fusionando de manera elegante gastronomía, música, moda y arte.

Desde primera hora de la tarde-noche empezaron a llegar los asistentes, y todo estaba perfectamente decorado y organizado para la gran fiesta.

Km5 es un espacio diferente, y lo demostró una vez más en su apertura. Desde su zona interior(club) hasta su maravilloso jardín al aire libre decorado de la forma más exquisita. El restaurante tuvo aforo completo, lleno de caras conocidas, y fieles a este concepto. Entrada la media noche pudimos disfrutar de las jaimas y sus barras, donde nos ofrecieron la más amplia carta de coctelería. Todos los amigos de Km5 pudimos disfrutar de la nota de luz y de color que pusieron los grandes zancos luminosos, que recorrían las distintas áreas, provocando expectación y dibujando sonrisas en nuestras caras.

Las bellísimas bailarinas hicieron lo propio, con sus exóticas vestimentas y movimientos sensuales, ambientaron la noche que fue de lo más divertida y reunió al público más cosmopolita.

Los directores (dj´s) de esta fantástica orquesta fueron los encargados de hacernos bailar hasta altas horas de la madrugada. El concierto de latidos por minuto, lo inició el dj residente Sergi Ribas alma de este lugar, con su estilo vanguardista. La partitura la continuaron el holandés Ken Abel, residente los domingos en Km5 y Donaes. Jean Cedric, famoso por su estilo house-tech y la calidad del sonido en sus sesiones, también tomó la batuta para dejar el concierto a la altura del gran maestro Ibán Mendoza. Una vez más Ibán demostró que es el experto en mantener la mejor atmósfera cuando el lugar llega al momento álgido de la noche.

La gran composición musical y noche para el recuerdo la cerraron todos estos maestros de la música juntos en la cabina, mano a mano, codo con codo. Porque la música es la única pasión que no entiende de razas, sexos, colores ni religiones, la pasión por la música es la razón de esta isla, Y como bien dijo Nietzsche : «Sin música, la vida sería un error».

 

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