El lugar en el que está prohibido no leer

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Districte Hipérbole ofrece la posibilidad de que los residentes y turistas de Eivissa puedan acercarse para disfrutar con la lectura mientras consumen algo sentados relajadamente en un sillón. Foto: DANI ESPINOSA

Districte Hipérbole ofrece la posibilidad de que los residentes y turistas de Eivissa puedan acercarse para disfrutar con la lectura mientras consumen algo sentados relajadamente en un sillón. Foto: DANI ESPINOSA

25-08-2015 | DE

Eivissa tiene desde el pasado viernes un nuevo espacio donde está prohibido no leer.Sí, así, sin rodeos.Se trata de Districte Hipérbole, un lugar de unos 200 metros cuadrados, situado en el número 6 de la calle Metge Riera Ferrer de Vila, entre las céntricas calles Catalunya y Aragón y muy cerca del paseo de Vara de Rey, que compagina con gran acierto lo que conocemos como una librería tradicional con una galería de arte y una cafetería donde poder degustar un café, una infusión, un desayuno e, incluso, una ensalada a precios muy razonables.

Según explicó su ideólogo, el librero Pedro González, desde Hipérbole se lleva trabajando en el proyecto «en torno a un año» y su puesta en marcha responde «a la necesidad de dar espacio a una realidad cultural que no existía en la isla de Eivissa».En este sentido, lo que busca Districte Hipérbole es, según González, «convertirse en un referente cultural de las Pitiüses» e, incluso de laPenínsula, «con el fin de que en el resto de España se mire hacia el Este y se sepa que en una pequeña isla se trabaja mucho y bien por fomentar la lectura».

Por ello, este «amante de su profesión», consciente de «lo complicado que es en los tiempos que corren salir adelante siendo librero», decidió darle una vuelta de tuerca al concepto de librería clásica.Así, este nuevo espacio permite que el usuario pueda disfrutar de los más de mil ejemplares de historia, filosofía, música, cine, todo tipo de narrativa o poesía que se pueden encontrar en sus estanterías mientras se está relajado sentado en una cómoda butaca o un sillón rodeado de pinturas y esculturas. Y todo con la intención de fomentar al máximo la lectura y «que no se pierda el maravilloso hábito de sumergirse en lo que cuentan las páginas de un libro».

«La literatura sigue muy viva»

En este sentido, Pedro González, aseguró que en Districte Hipérbole no están prohibidos los e-books, porque «lo único que está prohibido aquí es no leer».Eso sí parece casi un delito no aprovechar la gran cantidad de ejemplares presentes en sus estanterías y que según el propio Pedro González «han sido un capricho para demostrar que la literatura, a pesar de que lleva en crisis casi desde que nació, sigue muy viva».

Además, otra de las ideas fundamentales de los creadores es que en un breve espacio de tiempo este nuevo lugar se convierta «en un lugar de intercambio de ideas culturales, de diálogo entre distintas artes y en el sitio donde escritores, poetas, músicos o artistas puedan presentar sus obras, tanto si son conocidos como si acaban de empezar».

Concretamente, Pedro González aseguró que la intención es «potenciar al máximo» los actos culturales para convertir Districte Hipérbole en un «espacio vivo». Por ello, una o dos veces por semana se intentará que haya presentaciones de libros o actividades, como un taller de poesía que impartirá dentro de un mes y medio el conocido poeta ibicenco Ben Clark. Además, habrá un espacio dedicado a «pequeña galería de arte» con exposiciones cambiantes como la que actualmente se puede ver, compuesta por cuadros deMartín Traverso, Juan García-Gatica y Julia Ribas y esculturas de Jaume Marí. La próxima será de Gabriel Morera y girará, cómo no, sobre la literatura y el arte.

 

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