Del puerto de Eivissa a Nueva York

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La modelo Karlie Kloss abrió el desfile con el vestido Nieves, en honor a la madre de Cheward. Foto: IMAXTREE

La modelo Karlie Kloss abrió el desfile con el vestido Nieves, en honor a la madre de Cheward. Foto: IMAXTREE

04-11-2015

Cheward y su mujer, Carmen, están viviendo un sueño. Todavía no pueden creer como sus tocados han pasado «de lo más bajo, un puesto de un mercadillo del puerto de Eivissa, a los más alto, la Fashion Week de Nueva York». Este cántabro y esta cordobesa, que se enamoraron en la isla, con la que tienen una relación desde hace unos 14 años y donde viven durante la temporada de primavera y verano, vivieron el mes de agosto una experiencia inolvidable, y que les ha supuesto un «cambio de vida sustancial», aseguró Cheward, todavía incrédulo.

Todo empezó con la visita de Sarah Jessica Parker a su puesto de tocados, tiaras y sombreros, en los que las flores son las grandes protagonistas. Siempreprimavera, así es como se llama su empresa, trabaja de la manera «más natural posible» con cáñamo, esparto, papel y telas de la mayor calidad. Gracias a ello ofrecen un producto que llamó la atención de muchos visitantes, entre ellos la protagonista de la serie Sexo en Nueva York, que «después de media hora en el puesto, «donde se mostró muy agradable y cercana», hizo su compra, y volvió acompañada de otra señora desconocida.

Fue más tarde cuando se enteraron de que aquella mujer, que chapurreaba español, era la diseñadora Diane Von Fürstenberg. Precisamente ella, después de «manipular el producto con gran sensibilidad», eligió varios ejemplares de su modelo más básico que, en parte, había ayudado a realizar la madre de Cheward, de 92 años, en la localidad cántabra de Reinosa, unos meses antes de fallecer. Algo que explicaron a Sarah y Diane, «emocionándolas» y provocando que «algo pasara».

Empieza el sueño

Ese algo, ocurrió después de que se marcharan «tras un abrazo», y de que Carmen les cantase una canción, «entre turistas y curiosos», y que provocó que se creara algo más que un «vínculo comercial» momentáneo.

Y no se equivocaban. El sueño no hacía nada más que empezar. A los pocos días, mientras trabajaban en el taller, recibieron, para su sorpresa, la llamada de Diane Von Fürstenberg, que quería «ampliar su pedido». En esa llamada, la diseñadora se interesó por el nombre de la madre de Cheward, que había participado en el proceso de creación de parte de las tiaras que ya estaban en Nueva York. En ese momento, además Diane le hizo saber a Cheward que, todas las modelos de su desfile en la pasarela de la Fashion Week de la ciudad americana llevarían sus tocados, y que «uno de los vestidos llevaría también el nombre de su madre: Nieves».

Esa noticia «surrealista» para ellos, llegó al corazón de Cheward, que sin pensarlo, se puso de nuevo en contacto con la diseñadora para decirle que en lugar de enviar el resto del pedido, «lo llevarían ellos mismos hasta la Gran Manzana».

La diseñadora les invitó a presentarse con una maleta llena de flores para preparar en vivo los accesorios florales. A sólo tres días del desfile, se presentaron en el estudio de Diane, donde se convirtieron en uno más de aquel precioso proyecto ya que recibieron «un trato humano espectacular» y disfrutaron entre bambalinas del desfile que se abrió con el vestido con el nombre de su madre.

Ahora, un mes y medio después, ya han recibido otro pedido importante de Diane Von Fürstenberg para su colección de primavera, y otras personas se han mostrado interesadas en su trabajo. «El teléfono no para de sonar», dijo Cheward, muy agradecido. Un lanzamiento, que no saben donde les llevará, pero que quieren «gestionar con sabiduría y con los pies en el suelo».

 

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