«Aunque me encanta el protocolo, antes de estudiar tuve mis dudas de que no fuera una concesión demasiado burguesa»

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21-03-2017 | DANIEL ESPINOSA

Nuestro aspirante a Sardina Negra de esta semana es sin dudas el más elegante de los que hemos tenido el privilegio de entrevistar en los 66 números del PERIÓDICO de IBIZA Y FORMENTERA y más de 20 programas de la Televisió d’Eivissa i Formentera. Él es Antonio Viñarás, «un josepí nascut a Burgos», que entre otras cosas es un destacado historiador experto en la Segunda República de Ibiza y Formentera, y el jefe de Protocolo y Relaciones Institucionales del Consell d’Eivissa.

Su pericia en ambas materias, y en otras más, las descubrimos en la mañana que pasamos con él en un lateral de la iglesia de Sant Josep conocido como Ses Arcades y en el popular Bar Bernat Vinya. Y no solo nosotros, ya que este republicano, seguidor de Bunbury y jugador en su juventud de Pelota Mano, dió una lección magistral sobre la campana que hay en el templo a Mari Carmen, una mujer venida desde Alicante en viaje del Imserso y bisnieta del cronista oficial de la ciudad de Alicante. Una pequeña conferencia que nos dejó con la boca abierta y con ganas de mucho más. Y es que Antonio José Viñarás da para dos o tres Sardinas Negras.

—Viene hecho un gentleman. Es sin duda el aspirante a Sardina Negra más elegante que hemos tenido.

—(risas). Bueno es que siempre hay que ir vestido acorde a lo que pide la cita.

—Últimamente todos nuestros aspirantes son muy polifacéticos y usted no se queda atrás. Historiador, responsable de protocolo, abogado...

—Dejémoslo en una persona como otra cualquiera a la que le gustan muchas cosas.

—Pero consiguió aprobar su tesis en la UIB con nota cum laude. Seguro que eso no lo tiene mucha gente.

—(risas). No se crea. Hay más de lo que piensa. Es lo que antes se conocía como un excelente.

—Su tesis giró sobre la Segunda República en Ibiza y Formentera. ¿Por qué escogió este tema?

—Porque siempre me pareció interesante, de hecho creo que desde octavo de EGB, y una vez que llegué a la isla, fue cuando decidí darle un impulso a esta afición. Y al final, después de mucho tiempo, conseguí hacer una tesis sobre el tema. Y no paro, ahora estoy terminando otro libro sobre medios de comunicación en esta misma época.

—Parece de perogrullo pero ¿qué aportó aquella época?

—(risas). Es difícil de resumir en pocas palabras porque por medio ha habido una dictadura, una transición y actualmente una democracia. Pero no hay que olvidar que durante la República también hubo democracia, imperfecta, pero democracia. El problema es que no se dejó que se desarrollara truncándola en pleno crecimiento.

—¿Fue un cambio muy importante para la sociedad de la época?

—Por supuesto. Veníamos de un período de dictadura con Primo de Rivera y la llegada de la República fue como si se descorchara una botella de cava, para lo bueno y para lo malo. Afectó sobre todo a los ámbitos urbanos.

—¿Y en Ibiza y Formentera?

—Pues aquí afectó sobre todo a la ciudad de Vila donde vivían unos 7.500 habitantes, muchos de clase acomodada. Además en las Pitiusas se vivió un reflejo de las luchas entre partidos políticos y sindicatos que había en Madrid o Barcelona, aunque con mayor influencia de la derecha.

—Como historiador nos ha traído a un lugar con mucha historia. Un lateral de la iglesia de Sant Josep...

—Es cierto. Al sitio se le conoce como Ses Arcades, está en el lateral del templo, junto a Can Mussenya, la casa del cura. Lo he elegido porque cuando el rey Fernando VII decidió crear el Ayuntamiento de Sant Josep con un decreto de 1810, válido para 1811, proclamó que mientras no hubiera casa consistorial el ayuntamiento debía reunirse en la casa del cura. Además, en Ses Arcades se hacían los actos más solemnes del pueblo. Así que para mí, que soy un historiador josepí nascut a Burgos, no puede haber mejor lugar (risas)

—Además hay una campana que también tiene mucha historia....

—Sí. Se trata de la antigua campana que colgaba de la espadaña de la iglesia de Sant Josep. Según su inscripción fue construida en 1910 por el taller de Vicente Rosas en Torredonjimeno. Fue muy importante porque sonó durante muchísimos años en ceremonias, bodas, bautizos, funerales y emergencias, hasta que, posiblemente por un rayo, como se puede ver en su parte de atrás, empezó a sonar a lata y hubo que cambiarla.

—¿Por qué Sin pecado concebida?

—(risas). Porque normalmente se invocaba a un santo o a la Virgen para que librara de los males. Normalmente era a Santa Bárbara Gloriosa para que alejara las tormentas que arruinaban las cosechas. Además, normalmente en la parte de delante llevaba una cruz.

—¿No le gustaría ser guionista de series de televisión?

—(risas). No, porque no soy escritor sino historiador. Tal vez asesor histórico.

—Con todo lo que sabe no me puedo creer que nunca le hayan llamado de alguna serie o película...

—(risas). Hombre hay muchos como yo pero no, no me han llamado.

—¿En cual le gustaría ayudar? ¿Victor Ros?

—(risas). Pues mira aunque me gusta mucho por la ambientación y lo entretenido de las tramas no es mi serie preferida. Tal vez me gustaría más algo del siglo XIX, con el romanticismo, las intrigas de la corte o lo que rodeó a la Constitución de Cádiz de 1812.

—¡Qué lección de historia! Nos ha dejado con la boca abierta. Usted también es jefe de Protocolo del Consell d’Eivissa. Perdone pero ¿que es un jefe de protocolo?

—(risas). Pues alguien que tiene muchísimas funciones y que siempre está en un segundo plano (risas). Resumiendo, intentamos que los actos se realicen con el máximo decoro posible como forma de enaltecimiento de la institución. Además asesoro, no sólo al presidente Vicent Torres, sino también a todos los miembros del Consell en determinados aspectos como la coordinación de todo tipo de eventos o a la hora de entregar obsequios a quienes nos visitan.

—¿Los periodistas somos muy pesados?

—(risas). Lo justo (risas). Entiendo que es vuestra profesión pero a veces me rompéis el estilismo cuando vais como vais, ahí viéndose toda la hucha (risas). Pero bueno a lo mejor os vendría bien un curso de protocolo (risas)

—Usted comenzó en la isla en el Ayuntamiento de Sant Josep. ¿Es cierto que una de sus primeras medidas fue poner ambientadores?

—(risas). Pues sí y no es una leyenda urbana. Todo viene porque el anterior alcalde a Neus Marí fumaba y entonces olía todo muy fuerte. Por eso decidimos poner unos ambientadores de melocotón que se ve que causaron sensación porque la gente aún se acuerda (risas).

—¿En las cenas de Nochevieja o Nochebuena es muy maniático a la hora de colocar todo?

—(risas). Bueno es que yo soy muy maniático y ordenado en general. Pero lo cierto es que en las Nocheviejas, que siempre he celebrado con mis padre hasta este año, es mi madre la que dispone.

—¿Ella le inculcó su pasión por el protocolo?

—En parte sí porque fue quien me regaló mi primer libro sobre protocolo. Pero uno no nace jefe de protocolo, uno se hace con una mezcla de pasión y estudio.

—¿Entonces cómo le dió por estudiar esto?

—(risas). Realmente siempre me había gustado y cuando vi un anuncio que ofrecía un máster en protocolo me lo pensé seriamente. Pero no se crea, tuve mis dudas porque yo en aquella época era punky y como ahora republicano, me dió por pensar si esto del protocolo no sería una concesión demasiado burguesa (risas)

—Me han dicho que le pregunte cuantos bastones tiene.

—(risas). Bueno no muchos, tal vez seis o siete y este que he traído aquí hoy es una auténtica joya.

—¿Y relojes de bolsillo?

—(risas). Pues tampoco muchos aunque algunos si son muy chulos como este que he traído hoy que tiene por un lado el escudo de los zares y por otro a San Jorge derrotando al dragón. Ya ve, aunque soy republicano soy muy respetuoso con otros regímenes.

—¿Y las corbatas y las camisas donde se las compra? Creo que causan admiración...

—(risas). Gracias, pues en Sant Antoni en Modas Ribas y si no, pues cuando voy a la península.

 

PEQUEÑA BIOGRAFÍA
Antonio Viñarás y Domingo (Burgos, 1972) es doctor en Historia por la Universitat de les Illes Balears, licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Dirección de Empresas Consultoras en Protocolo y Comunicación por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Además, ha cursado postgrados en Protocolo y Ceremonial y en Imagen y Marketing Personal.

Abogado colegiado, trabajó como encargado de grupo en el Instituto Nacional de Estadística, profesor de Protocolo, agente de seguros en MAPFRE, jefe de Protocolo y Relaciones Institucionales del Ajuntamiento de Sant Josep, desde el cual impulsó acontecimientos culturales como el Any Vicent Serra Orvay o los homenajes a la sindicalista Margalida Roig y el diputado Josep Ribas. Además fue coordinador técnico de la Acción Especial de Protección y Proyección del Patrimonio Periodístico de Ibiza y Formentera (UIB).

En cuanto a sus publicaciones, y junto a artículos de historia contemporánea local aparecidos en Fites o El Pitiús, es coautor de La Segona República a Eivissa i Formentera (2016) y ha colaborado en trabajos colectivos como Feim memòria. La Segona República, la Guerra Civil i el Franquisme a Eivissa i Formentera (2010), Cultura, Societat i Política a la Mediterrània Contemporània (2012), Memòria de l’Any Vicent Serra Orvay (2012) o el Diccionari de Periodisme de les Illes Balears (2015).

Actualmente es el jefe de Protocolo y Relaciones Institucionales del Consell Insular d’Eivissa.

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