El faro que desafía los temporales pitiusos

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Este faro se levantó en la conocida como isla des Porcs para garantizar la seguridad en paso por el Freu Gros, al norte de s’Espalmador.

Este faro se levantó en la conocida como isla des Porcs para garantizar la seguridad en paso por el Freu Gros, al norte de s’Espalmador.

07-08-2017 | AUTORITAT PORTUÀRIA DE BALEARS (APB)
El faro que desafía los temporales pitiusosEl faro que desafía los temporales pitiusosEl faro que desafía los temporales pitiusos

La isla des Porcs, situada al norte de s’Espalmador, acoge desde el 15 de marzo de 1864 el faro d’en Pou, bautizado con este nombre en recuerdo de Emili Pou, el ingeniero mallorquín que proyectó esta torre al comprobar que el faro des Penjats no era suficiente para garantizar la seguridad del tráfico marítimo por el Freu Gros, entre Ibiza y Formentera.

Originalmente pensado como faro de tercer orden, la Comisión de Faros consideró que tenía que ser de cuarto orden como el des Penjats y de luz fija variada con destellos rojos de 3 en 3 minutos para diferenciarlo del de la Mola, que también era de luz fija. La óptica fue adquirida a la casa parisina Henry Lepaute a un precio de alrededor de 11.000 francos.

El faro consistía en una construcción de planta cuadrada en cuyo centro se elevaba la torre a 28 metros por encima del nivel del mar. Sin embargo, las continuas embestidas del mar durante la época de temporales y la debilidad del faro, construido en gran parte con piedra marés de poca consistencia, provocaron el rápido deterioro del edificio. Levantadas a solo 9 metros de distancia del mar, las viviendas de los fareros sufrían las consecuencias de las inundaciones que provocaban los frecuentes temporales de llebeig y poniente en los que el agua del mar llegó incluso en alguna ocasión a entrar por las ventanas.

Por este motivo, el ingeniero Pere Garau propuso en 1897 la eliminación del edificio y la construcción de unas viviendas en un punto algo más alejado, situado a mayor altura, con piedra de Santanyí, reconocida por su mayor dureza y resistencia a los agentes erosivos. Además, para garantizar las seguridad de los torreros, se construyó una galería subterránea que unía el faro con el nuevo edificio, ya que durante los fuertes temporales las olas invaden todo el islote. De esta manera, los fareros podían acudir a la torres sin correr peligro al dejar de exponerse a los golpes de mar, viento o lluvia.

El nuevo edificio de viviendas decidió que estuviera dotado de dos alturas para evitar que los torreros vivieran hacinados con sus familias, sobre todo las más numerosas.

El viejo edificio se demolió y quedó solo la torre con un gran zócalo que le añadieron para proteger la base. En 1935 también se sustituyó el aparato luminoso por una instalación automática de gas acetileno, con una apariencia que pasó a ser de dos destellos blancos cada 20 segundos y un alcance de 17 millas.

Después del des Penjats, el faro d’en Pou fue el segundo en automatizarse, lo que permitió suprimir la presencia de personal fijo en el faro, cuyo cuidado se encargó a personal de Ibiza que realizaba viajes periódicos al islote para su mantenimiento.

La última de las remodelaciones se produjo en 1974, cuando se instaló un sistema de placas fotovoltaicas con un alcance de 11 millas.

 

Faro d'en Pou

FICHA:

Latitud N: 38º 47,94’
Longitud E: 001º 25,299’
Alcance nominal: 10 mn.
Altura sobre nivel del mar: 28 m.
Apariencia luminosa: Grupos de 3 + 1 destellos cada 20 segundos.
Apariencia diurna: Torre blanca con bandas negras, 25 metros.

 

¿ S A B Í A S Q U É . . . ?

Un cap de fibló arrasó en septiembre de 1913 la isla des Porcs y convirtió en escombros las viviendas de los fareros

Unas rocas próximas al mar al norte de la isla des Porcs con la inscripción ‘Pasó la tromba el 10 de septiembre de 1913’ recuerda los sucesos que ocurrieron ese día cuando un cap de fibló arrasó este pequeño enclave.

Esta manga de agua arrancó la cubierta de las nuevas viviendas de los torreros, derribó sus tabiques y convirtió el edificio en un montón de escombros. Solo permanecieron en pie algunas paredes maestras del edificio aunque, por fortuna, no hubo que lamentar ninguna desgracia humana. Únicamente la hermana del encargado se rompió una costilla a consecuencia de las contusiones.

Aunque el cristal de la linterna y uno rojo del aparato quedaron completamente destrozados, los esfuerzos de los fareros permitieron que el faro siguiera alumbrando sin interrupciones. Casi a oscuras y entre los escombros, fueron capaces de encontrar los cristales de repuesto para que la luz del faro no se apagara.

Un falucho con una cuadrilla de obreros partió inmediatamente al día siguiente desde ses Salines para volver a reconstruir las viviendas derrumbadas.

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