Un diminuto faro oculto en la inmensidad de es Vedrà

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El faro de es Vedrà se levanta en la cara norte del islote y no es visible desde las costas de Ibiza por su ubicación y su pequeño tamaño.

El faro de es Vedrà se levanta en la cara norte del islote y no es visible desde las costas de Ibiza por su ubicación y su pequeño tamaño.

28-08-2017 | AUTORITAT PORTUÀRIA DE BALEARS (APB)
Un diminuto faro oculto en la inmensidad de es VedràUn diminuto faro oculto en la inmensidad de es VedràUn diminuto faro oculto en la inmensidad de es Vedrà

Eclipsado por la majestuosa silueta de es Vedrà, el faro situado en la cara norte del islote es quizás uno de los más desconocidos de las Balears porque sus apenas 3 metros de altura no son visibles desde la costa de Ibiza. En 1924, el Gobierno redactó un plan específico para el balizamiento de las Balears denominado ‘Proyecto de nuevo plan de alumbrado marítimo de las Islas Baleares», aprobado en la Comisión de Faros el 29 de marzo de aquel año. Según relata Javier Pérez de Arévalo, en Historia de los faros de las Islas Baleares, este proyecto planificó la construcción de un buen número de balizas, algunas de las cuales se acabarían convirtiendo años después en faros al aumentarse su alcance luminoso. Estas balizas se situaban en pequeños islotes como es Vedrà, Espardell, en Formentera o el Toro y na Foradada en Mallorca.

El faro de es Vedrà fue proyectado por el ingeniero madrileño Mauro Serret y comenzó a construirse en 1926 por la administración del Estado puesto que, dadas las dificultades de acceso al islote, nadie licitó la contrata de las obras y, por tanto, la subasta quedó desierta. Tras estas complicaciones iniciales, el faro se inauguró en 1927 y su mantenimiento inicial correspondió a los torreros que residían en el faro de ses Coves Blanques, en Sant Antoni. Originalmente, funcionaba con una óptica dióptrica y destelladores de acetileno del tipo ‘llama desnuda’, con encendido mediante válvula solar que permitió automatizar los faros y balizas.

A partir de ese momento, la labor de los torreros se vio incrementada a medida que se fueron instalando nuevas balizas de gas en los pequeños islotes que, hasta entonces, permanecían sin balizar y que se consideraban un peligro para la navegación. En el caso de es Vedrà, se tuvo que construir un pescante al borde del acantilado para ayudar a los torreros a subir los acumuladores de gas hasta la señal aunque, cuando el mar estaba movido, esta tarea resultaba arriesgada. Además, el manejo del gas no estaba exento de riesgo y algunos torreros y técnicos de señales marítimas sufrieron varios accidentes, algunos de ellos mortales.

En 1959, un fortísimo temporal descompuso el torreón de es Vedrá y se llevó por delante todo el equipo luminoso, por lo que se decidió construir una nueva torre de hormigón con revestimiento de piedra situada a mayor altura para que quedara más protegida del mar.

Aunque en sus orígenes fue una baliza por su limitado alcance luminoso, desde agosto de 1971 esta señal pasó a ser calificada como faro gracias a unas transformaciones de su equipo óptico-luminoso.

Actualmente, el faro de es Vedrà es una señal solarizada y telecontrolada y, aunque mantiene una antigua linterna AGA, en su interior tiene instalada una moderna óptica acrílica de leds.

Más información en la página web www.farsdebalears.com

 

¿SABÍAS QUÉ...?

El islote de es Vedrà es una importante reserva natural propiedad de una decena de familias de Sant Josep

En torno a los icónicos islotes de es Vedrà y es Vedranell circulan desde hace años una serie de leyendas alimenta- das por el misticismo que los envuelven.

Lo cierto es que las 635 hectáreas de es Vedrá constituyen una reserva natural gracias a su accidentado relieve y las diferentes orientaciones que dan como resultado diferentes microclimas dependiendo de la mayor o menor incidencia de la radiación solar.

En el islote predominan los endemismos tanto de flora como de fauna con alguna subespecie exclusiva como, por ejemplo, la variedad vedranera de la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis vedrae) y una subespecie de caracol (Trochoidea ebusitana vedrae). También es un lugar de refugio de aves marinas y de rapiña, como el halcón de Eleanora.

Es Vedrà es propiedad de una decena de familias del municipio de Sant Josep, los llamados vedraners, y se encuentra a 1.900 metros de la costa. Con forma piramidal, sus 382 metros de altura son visibles desde muchos puntos de Ibiza, en especial desde el litoral de poniente, y desde Formentera, así como desde la costa valenciana en días claros.

 

LA FICHA

Latitud N: 38º 51,77’

Longitud E: 001º 11,314’

Alcance nominal: 11 mn.

Altura sobre nivel del mar: 21 m.

Apariencia luminosa: Destellos aislados cada 5 segundos.

Apariencia diurna: Torre de piedra, 3 metros.

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