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La Dirección General de Emergencias del Govern (DGE) ha puesto en marcha un nuevo programa de asistencia psicológica a víctimas de siniestros en Balears, una vez que ha finalizado el convenio de colaboración que mantenía con el Colegio Oficial de Psicólogos de Balears.
Desde el año 1998 hasta la semana pasada, la DGE mantenía convenios con el Colegio Oficial de Psicólogos para ofrecer ayuda psicológica en situaciones de emergencia. Desde la DGE se indicó que las nuevas disposiciones de la Ley de Contratos Públicos impiden mantener este tipo de convenios. El nuevo contrato público está en fase de tramitación y por ello desde la DGE se ha puesto en marcha un programa piloto de asistencia psicológica en situación de emergencia, en colaboración con la Cruz Roja, hasta el próximo 31 de abril.
Si este programa piloto funciona, las bases de los futuros concursos públicos que regularán esta prestación se regirán por este nuevo modelo psicosocial.
Según la DGE, hasta ahora, con el convenio mantenido con el Colegio Oficial de Psicólogos de Balears, un psicológo de guardia prestaba ayuda a las víctimas de siniestros. Ahora se pone en marcha un nuevo modelo psicosocial con la Cruz Roja, y las víctimas que precisen ayuda recibirán el apoyo de un psicólogo y dos voluntarios. De este modo, según la DGE «se pretende experimentar un nuevo modelo de atención más global y moderno, rescatando una idea que la DGE tenía en estudio desde hace tiempo».
Asimismo, la DGE centrará sus esfuerzos en las víctimas reales de emergencias ya que hasta ahora, a través del convenio con el Colegio de Psicólogos, también se prestaba ayuda a otras víctimas -como las de violencia de género o abusos, entre otras-, cubierta por programas similares de diversas administraciones (Administración de Justicia o el Ajuntament de Palma), con otros organismos, entre los que también figura el Colegio de Psicólogos de Balears. La memoria de actividad de la DGE recoge que durante el año pasado se activó la ayuda psicológica para víctimas de siniestros en Balears en 495 ocasiones, para atender 339 incidentes. Ello representa que cada activación de un psicólogo supuso un coste de 276,7 euros. De estas 495 ocasiones en que se activó la ayuda psicológica, 123 casos no eran de emergencias propiamente dichas.