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El primer ministro británico, Gordon Brown, ha negado que se deje llevar por ataques de ira y trate con brutalidad a sus subordinados.
El líder laborista admitió que a veces se dicen cosas «cuando uno está acalorado», pero negó haber golpeado nunca a nadie. «Si me enfurezco... es conmigo mismo. Arrojo los periódicos al suelo o cosas así, pero eso de golpear, en absoluto», dijo.
El líder laborista se vio obligado a hacer esas aclaraciones después de que The Observer publicara extractos de un libro según el cual tiene un temperamento explosivo.
Cuando Brown recibió la noticia de que se habían extraviado los datos personales de más de 20 millones de ciudadanos que se guardaban en un banco de datos del Gobierno, agarró por la solapa a uno de sus subordinados.
En otra ocasión, un asesor de Exteriores tuvo que soportar una tanda de insultos cuando intentaba preparar a Brown para una reunión con embajadores. «¿Por qué tengo que entrevistarme con esa gente jodida?», le gritó el líder laborista para echarle luego a un lado de un empujón.
En otro de sus ataques, en su coche oficial, empezó a golpear el respaldo de su asiento con tal fuerza que el asistente que iba a su lado se encogió de miedo creyendo que le iba a golpear.