Francesca Mas: “La violencia simbólica es la que aceptamos sin darnos cuenta"

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Francesca Mas

Francesca Mas

06-03-2010 | M. À. Cañellas

Llama al pan, pan, y al vino, vino. Es vehemente, sincera. Francesca Mas Busquets (Palma, 1958) se licenció en derecho (UIB, 1980) y pertenece al Lobby de Dones de Mallorca. Ha sido una de las comisarias de la exposición "Reconstruïm la historia", centrada en la lucha de la mujer en pro de la libertad y el progreso en el período 1880-1936. Fadela Amara es una activista francesa, de origen argelino, que encabezó el movimiento "Ni Putes ni Soumises", surgido en los arrabales parisinos. Significó, "Ni putes ni Soumises", la rebelión de la mujer árabe, sometida a las leyes represivas del Islam y enquistada socialmente en un país respetuoso con las libertades civiles. "Ni Putes ni Soumises" viajó a las principales ciudades de Francia para dar a conocer la situación del colectivo. Y logró interesar a la opinión pública hasta el punto de que, actualmente, Fadela Amara trabaja en temas de mujer e inmigración junto al primer ministro, François Fillon. Antes había volcado sus experiencias en un libro, "Ni putes ni soumises", traducido al castellano ("Ni putas ni sumisas", Ediciones Cátedra, 2004). En el respeto a los derechos humanos, como en tantas otras cosas, Francia nos lleva un siglo de adelanto. Por ello los problemas, o los problemas dobles (en este caso inmigración y feminismo), aquí no se vocean. Y si no se vocean, no existen. El martes, ocho de marzo, se celebra el "Día Internacional de la Mujer", también conocido como "Día Internacional de la Mujer Trabajadora". En cualquier caso, ni uno ni otro titular no abraza en su totalidad la problemática actual de la mujer, porque la discriminación tiene muchos matices, algunos de ellos con un trasfondo social importante. La mujer ante la inmigración, el choque de culturas, la incorporación al país y al trabajo, la prostitución, etcétera, son calificativos que justifican conmemoraciones monotemáticas.
Quiero hablarle de la exposición. Me toma la palabra.
Francesca Mas.- Hemos escogido un período que se caracteriza, en lo social, por las propuestas progresistas del obrerismo. Aún quedan muchos aspectos por estudiar, pero con lo estudiado ya podemos vislumbrar una Mallorca totalmente diferente a la que figura en las historias oficiales. Surgieron figuras femeninas importantísimas que fueron borradas de un plumazo de la memoria colectiva.
Llorenç Capellà.- ¿En 1936...?
F.M.- Exacto. A partir del golpe de Estado. Mi generación creció creyendo que Mallorca era un invento de los hoteleros.Y en Mallorca, ya en el siglo XIX, había gente muy liberal y comprometida con el país. Guillem Cifre de Colonya, por ejemplo, fue un personaje ejemplar.
L.C.- Sin duda.
F.M.- Trabajó como profesor en la Institución Libre de Enseñanza, la de Giner de los Ríos.Y poco después, en 1879, abrió en Pollença la escuela más avanzada de Mallorca, con educación mixta y clases nocturnas para adultos. Su esposa, Clara Hammerl, estuvo al frente de la Caixa d'Estalvis i Mont de Pietat de Pollença. Fue la primera mujer, en España, que dirigió una entidad bancaria. L.C.- ¿Por qué me cuenta esto...?
F.M.- Por lo que le decía antes. En contra de lo que se pretende hacernos creer, no hemos sido un país miserable. Lo fuimos a partir del treinta y seis, faltaría más. Porque en el treinta y seis se produjo una involución total. En referencia a la mujer, la Republica se preocupó por su formación y le reconoció el derecho al voto, aprobó una ley del divorcio y estableció la igualdad de sexos en el ámbito familiar. El espíritu de esta época no se recuperaría hasta 1978. O sea, que nos congelaron cuarenta años de progreso. ¿Se me adivina que soy republicana...?
L.C.- Con sólo abrir la boca.
F.M.- Mejor. No tengo por qué disimularlo. La Republica conlleva un mensaje de honestidad, de solidaridad, de idealismo... Fíjese, me estoy refiriendo a unos valores que ahora nos parecen inalcanzables.
L.C.- ¿Hablamos de la inmigración...?
F.M.- ¿De cuál...?
L.C.- De la de procedencia islámica.
F.M.- Preocupa porque el fundamentalismo religioso recorta las libertades femeninas. Para una intelectual del peso de Amelia Valcárcel, la mujer viene determinada por tres hechos muy concretos. El primero será el del lugar de nacimiento. En un país pobre apenas tendrá oportunidades.
L.C.- ¿El segundo...?
F.M.- El régimen político. ¿Democracia o dictadura...? La mujer es la primera víctima de las dictaduras.
L.C.- Nos queda el tercero.
F.M.- Es la religión, ya que frecuentemente influye y condiciona la vida privada. Como ocurre con los musulmanes. En su casa manda el imán. Aunque vivan en Mallorca.
L.C.- ¿La burka...?
F.M.- Es humillante. Ninguna mujer debe llevarla. Aunque también pueden atentar contra su libertad los vestidos tradicionales. Si una mujer se viste con velos y mantos porque le gustan, de acuerdo. Pero ¿por obligación...? De ninguna manera. Aunque los imanes se lo exijan.
L.C.- ¿Los imanes...?
F.M.- Se están convirtiendo en los vigilantes de la intolerancia. Tenemos el caso de Cunit, en Catalunya. La mediadora social, Fátima Ghailan, ha denunciado amenazas del imán por aconsejar a las musulmanas que se integren.
L.C.- ¿Todas las religiones tienen un componente machista?
F.M.- Todas. Y si al machismo le unimos la intolerancia ideológica, no le digo. Los musulmanes frecuentan las playas, entran en los bares y visten a la europea. En cambio, sus mujeres... ¡Ay, la mujeres...! En casa y vestidas según la tradición. Eso no es defendible.
L.C.- Los seudoprogresistas le dirán que actúan conforme a sus hábitos culturales.
F.M.- ¿Ah, sí...? Pues que vayan con el cuento a las musulmanas de los barrios periféricos de París. A las que salieron a la calle con el slogan "ni putas ni sumisas"... Para sus maridos, padres o hermanos, el velo es signo de sumisión. Pero si se lo quitan, porque quieren ser como las demás mujeres del país, son putas. Fadela Amara ha escrito un libro sobre todo esto. Se titula así, "Ni putas ni sumisas". Se lo recomiendo.
L.C.- Vale.

Cuando un pueblo pierde las libertades, la mujer sale más perjudicada que el hombre. A Franco le faltó tiempo para anular la ley del divorcio y restablecer la supremacía del hombre en todo"

F.M.- Cuando un pueblo pierde las libertades, la mujer sale más perjudicada que el hombre. A Franco le faltó tiempo para anular la ley del divorcio y restablecer la supremacía del hombre en todo. Créame, no hay libertad posible sin la dignificación de la mujer. Ni progreso. A medida que la mujer ocupe puestos de responsabilidad, el mundo tenderá a mejorar.
L.C.- ¿En qué sentido...?
F.M.- En cualquiera. En el control e inversión de los recursos, por ejemplo. Haití nos sirve de referencia. ¿Sabe que los responsables de la ayuda humanitaria decidieron que el reparto se llevaría a cabo a través de las mujeres...? En España mismo, si las mujeres que ostentan cargos públicos fueran feministas, darían una finalidad más útil a los presupuestos del Estado.
L.C.- ¿Si usted fuera Chacón...?
F.M.- No invertiría en armas y sí lo haría en políticas sanitarias o educativas. Y la crítica que hago a Chacón es aplicable a las responsables de cualquier otro ministerio. Fíjese: la crisis ha afectado primordialmente a los sectores de la construcción y de la fabricación automovilística.
L.C.- Sí...
F.M.- Y el Gobierno ¿qué hace...? Reparte dinero a manos llenas entre los responsables del ladrillo y del automóvil. Y esto es ilógico. Porque el mercado del coche ya está saturado. Y el de la construcción...
L.C.- ¿Qué pasa con el de la construcción?
F.M.- Que no se puede construir ni un milímetro más. Y aquí, en las Illes Balears ¿qué hace el Govern...? Subvenciona los bloques de viviendas de nueva planta.Y las viviendas nos sobran. Que controlen los alquileres.
L.C.- ¿Son excesivamente altos...?
F.M.- Más bien abusivos. ¡En fin...! ¿Qué puedo decirle...? El Govern debería apostar por la creatividad y por apoyar al pequeño empresario. Sólo la dinamización social nos sacará de la crisis.
L.C.- Cambiemos de tema. La violencia de género no disminuye.
F.M.- En absoluto. Anualmente, en España, mueren asesinadas, por su pareja o ex-pareja, unas setenta mujeres. Y conste que la ley de protección integral, promulgada en 2004, intenta combatir esta lacra desde todos los puntos posibles. Desde la escuela, desde la sociedad, desde el trabajo...Pero falla en el aspecto de la protección. Tanto de la mujer como de los hijos. Aunque los hay que sostienen que el maltratador puede ser un buenpadre. Qué disparate.
L.C.-...
F.M.- Pero, lo que le iba diciendo... Sólo se protege a la mujer agredida si se ha dictado una orden de protección. Y para que el juez dicte esta orden tiene que haber una denuncia por malos tratos.
L.C.- ¿Y no siempre la hay...?
F.M.- No. En infinidad de ocasiones la mujer no quiere acudir al juzgado. Tenga en cuenta que la han unido lazos afectivos muy fuertes a su agresor.
L.C.- La última: la Iglesia excomulgará a todos los diputados que voten a favor de la ley del aborto. Pero no hará lo mismo con el Rey, aunque la firme.
F.M.- Yo me carcajeo. ¿Y usted?
L.C.- Sonrío.
F.M.- La Iglesia es muy carca. Y cuando pretende incidir en el debate político se vuelve peligrosa. Las guerras religiosas han provocado muerte y dolor en Europa. Y lo olvidamos. No sé por qué.
L.C.- Tal vez porque Europa es de derechas.
F.M.- Y España, aunque gobiernen los socialistas, no deja de ser monárquica, lo que significa que dependemos de una institución anacrónica. Pero debemos aprender a convivir con las contradicciones. La misma Constitución proclama la igualdad absoluta entre ambos sexos, pero no rectifica ni una coma en lo que se refiere a los derechos sucesorios a la Corona.
L.C.- ¿Le preocupa quién sucederá a Juan Carlos...?
F.M.- En absoluto. ¿Quién puede apostar por la monarquía en el siglo XXI...?
L.C.- Los curas, por lo menos.
F.M.- Lo de los curas es oportunismo. Además, viven en otro mundo. Son machistas a más no poder. La Marcha por la Vida, de mañana, en Madrid, se hace bajo el lema "Cárceles para mujeres que aborten".
L.C.- ¿Por qué se enoja tanto la derecha española con todas las reformas legislativas que afectan a la familia o a la convivencia?
F.M.- Porque es retrógrada. No hay otra razón. Quieras que no, las leyes que se han promulgado en los últimos años son liberadoras ya que se han adelantado al sentir mayoritario de la ciudadanía. Y pedagógicas. Hay motivos sobrados para que nos felicitemos. La ley de igualdad, en concreto, es muy correcta. Y la que autoriza los matrimonios homosexuales, avanzadísima. Ahora bien, avisemos al PSOE: las leyes han de desarrollarse. Tanto esfuerzo legislador no puede quedar en un puro planteamiento retórico.
L.C.- ¿Y presiente que será así...?
F.M.- No. Pero aviso. Fíjese en la ley sobre la igualdad... Es más fácil aprobar una buena ley que conseguir las condiciones sociales idóneas para que dicha igualdad sea factible. La mujer precisa unos horarios laborales más flexibles, que se diseñe una ciudad más humana, que se mejore el transporte público...Y que se invierta mucho más de lo que se invierte en educación.
L.C.- Oiga ¿qué relación hay entre la mujer y el transporte público...?
F.M.- Que la mujer lo emplea más que el hombre. Tal vez sea porque cobra sueldos más bajos... Lo cierto es que una gran parte de la población masculina tiene coche propio. La fe menina, no.
L.C.- Lo de la diferencia en los sueldos...
F.M.- Se da en el sector privado. Y de manera encubierta. Por ejemplo, en un hotel, un hombre será jefe de planta y cobrará como tal. En cambio, si le sustituye una mujer, se la nombrará camarera de piso y cobrará menos. Pero esta discriminación indirecta no sólo se da en España. En la Europa rica, la diferencia entre el sueldo del hombre y de la mujer es del 1% por ciento.
L.C.- ¿Y aquí...?
F.M.- Algo más elevada. Oscila en torno al 22 por ciento. Pero, en fin, las desigualdades entre hombre y mujer son evidentes en todos los campos. En las democracias occidentales la ley nos equipara, pero esto no excluye la violencia simbólica...
L.C.- No sé de qué me habla.
F.M.- La violencia simbólica es la que aceptamos sin darnos cuenta. La de las clínicas de estética, por ejemplo. La mujer está obsesionada con el peso, los pechos o la nariz... ¿Por qué el hombre no tiene esta obsesión...?
L.C.- Dígamelo usted.
F.M.- Porque no sufre una presión social que lo impulse a mejorar su aspecto físico. En cambio, la mujer, sí. Y me parece bien que anhele ser más bella de lo que es ¿por qué no...? Pero no como obsesión. Al fin y al cabo, la belleza real la llevamos dentro. Está en el carácter, en la bondad, en la inteligencia...
L.C.- ¿Qué le parece la nueva nariz de Belén Esteban?
F.M.- ¿De quién...?
L.C.- De la ex de Jesulín.
F.M.- Jesulín sí sé quién es. Pero ¿Belén...? ¿De quién me habla...?
L.C.- Atienda: el martes es el Día de la Mujer Trabajadora.
F.M.- Y tendría que ser una fecha reivindicativa. La mujer ha trabajado siempre. Pero sin un trabajo bien retribuido y digno no será libre. Ahora mismo se han puesto de moda las ofertas de trabajo parcial.
L.C.- ¿Y...?
F.M.- Es un trabajo típicamente femenino. Y para muchas mujeres supone un alivio. Pero cuando se jubilen cobrarán menos. Estamos en lo de siempre. Habrán trabajado tanto como el hombre y cobrarán menos. Perpetuamos la desigualdad mañosamente.