Caterina Amengual: «Los mallorquines somos mansos, pero con ideales muy firmes»

| Alaró |

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Caterina Amengual

Caterina Amengual

13-11-2010 | M. À. Cañellas

Luchó durante meses junto a un grupo de personas para que la Finca Son Tugores de Alaró fuese un parque público, y lo consiguió. Puso en marcha la delegación de la Obra Cultural Balear (Alaró) y es la delegada de Drets Humans en su pueblo. Caterina Amengual Agulló nació en Alaró el 1 de febrero de 1967. Casada y madre de familia numerosa (una hija de 12 y dos hijos de 9 años). Es maestra de Infantil en el C.P. Sant Bartomeu. Aficiones: colaborar en DD.HH. Alaró, leer, ir al cine, el nordic walking, ir de excursión, escribir...

Es de esas personas a las que les gusta colaborar en acciones que después van a repercutir en el bien común. Es la delegada de Drets Humans en Alaró, pero en su día puso en marcha la delegación de la OCB de Alaró y fue el alma de la plataforma cívica que impulsó el parque público en la Finca de Son Tugores...
Xisco Busquets.- ¿Fue difícil conseguir que Son Tugores no fuera propiedad de un ciudadano alemán?
Caterina Amengual.- Trabajamos durante ocho meses sin descanso ni tregua: cartas a los periódicos, comunicados de prensa, reuniones, recogidas de firmas, movilizaciones, visitas a otros parques públicos de Mallorca, organizamos un día de puertas abiertas a los jardines, campañas reivindicativas con pancartas, adhesivos...
X.B.- ¡Hasta que...!
C.A.- El 1 de diciembre de 1998 presentamos la propuesta en el pleno del Ayuntamiento y salió aprobada. ¡Gracias a la presión popular, Son Tugores fue declarado un espacio libre y público!
X.B.- ¡Y eso que dicen que los mallorquines somos un pueblo manso...!
C.A.- Sí, somos mansos y pacíficos, pero con una conciencia y unos ideales hacia nuestro pueblo y nuestra tierra muy firmes. Bueno, no todos, los hay que juegan muy sucio, especulando y corrompiéndose, anteponiendo sus beneficios particulares a los intereses de todos.
X.B.- ¿Usted por qué trabaja gratuitamente para los demás?
C.A.- No concibo mi vida sin una participación activa dentro de la sociedad. Desde muy joven participé en el Club d'Esplai El Cercle. Cuando cumplí los 18, y gracias a un premio que me concedieron, me embarqué en el Guanahaní con el fin de reproducir el primer viaje de la Ruta Quetzal. ¡Aquello sí que fue aventura...!
X.B.- ¿De dónde saca el tiempo para realizar tanta actividad?
C.A.- Procuro organizarme sin estresarme... Me levanto a las siete menos cuarto, desayuno, despierto a mi hija para que se vaya al instituto y salgo a practicar nordic walking con mi vecina; llego, me ducho y llamo a los gemelos... Salimos los tres a las nueve menos cinco para ir a la escuela...
X.B.- ¡Qué suerte tiene de vivir tan cerca de donde trabaja!
C.A.- Tiene razón. Luego, al volver, sobre las tres, mi pareja y yo cumplimos con nuestras obligaciones diarias, las domésticas son las menos creativas, pero hay que hacerlas. Ayudamos a los niños con los deberes y después de tanto ir y venir, cada uno intenta encontrar tiempo para sus aficiones.
X.B.- A ver... maestra, madre de tres niños, delegada de Drets Humans, y encima tiene tiempo para ir a correr y conversar con las amigas... ¡La envidio, Caterina!

Bueno, es que tomar un café con las amigas o con mi hermana, o charlar un rato con mi vecina también es una buena terapia, ¿o no?”

C.A.- Bueno, es que tomar un café con las amigas o con mi hermana, o charlar un rato con mi vecina también es una buena terapia, ¿ o no?
X.B.- ¡Ya lo creo...! ¿Qué ha preparado hoy para comer?
C.A.- ¡No me complico la vida! Ensalada de pasta y filetes de pollo a la plancha.
X.B.- Y el espíritu, ¿cómo lo alimenta?
C.A.- Con el contacto con la gente, el silencio, que a veces necesito para pensar; el precioso paisaje que me rodea, las amistades con las que comparto inquietudes, la reflexión que ejerzo después de una buena lectura, la música que me permite soñar...
X.B.- ¿Ha realizado algún tipo de trabajo de crecimiento personal tipo yoga, psicoterapia...?
C.A.- No, durante un tiempo estuve leyendo libros de crecimiento interior, sobre reflexiones personales...
X.B.- ¿Para qué sirven estos libros?
C.A.- A mí me han ayudado a conocerme mejor, a reflexionar sobre mis errores y a valorar positivamente los pequeños instantes que nos satisfacen...
X.B.- ¿Y sus alumnos? ¿Le confrontan consigo misma? ¿Le ayudan a evolucionar?
C.A.- Claro que sí, de ellos he aprendido mucho... La gratitud con que valoran mi trabajo, la capacidad de admiración, que los adultos nunca deberíamos perder, y la ingenuidad con que se asoman al mundo, todo ello me conmueve y me ilusiona.
X.B.- ¿Cree que es más fácil 'educar' a los alumnos que a los hijos?
C.A.- ¡Mucho más! ¡A veces estoy más relajada en la escuela con 22 alumnos que en mi casa con tres! Y es que el papel de madre y padre no es nada fácil...
X.B.- ¿Cree que los hijos ayudan a realizar el camino espiritual?
C.A.- Son una parte muy importante... pero, personalmente, también hay otros aspectos de la vida que me aportan una cierta espiritualidad...
X.B.- ¿Cuáles?
C.A.- Ya se lo he dicho: admirar la belleza de la naturaleza, disfrutar los momentos de silencio, conversar relajadamente, leer libros interesantes...
X.B.- ¿Sabe por qué está en este mundo?
C.A.- Intento valorar positivamente el mundo en el que vivo, critico situaciones injustas y lucho en la medida de mis posibilidades para que sea más justo, más solidario...
X.B.- ¿Ha vivido de cerca alguna situación que le ha transformado su vida?
C.A.- Pues imagínese, pasar, de repente, de tener un hijo a tener tres.
X.B.- ¿Y qué tal la experiencia? ¿Fue muy duro?
C.A.- A veces no tenía ni tiempo para pensar, no había momento para descansar... Nuestra familia nos ayudó mucho. Todos colaboraban... ¡En el fondo es muy gratificante!
X.B.- ¿Por qué nuestros antepasados comían mejor, vivían sin estrés pero morían antes? ¿Cree que el proceso evolutivo se está llevando a cabo con armonía?
C.A.- Creo que el ser humano evoluciona de espaldas a la naturaleza... ahora todo se ha sobredimensionado: hay mucha comida, pero con aditivos, poco cultivo ecológico... y muchas enfermedades derivadas de lo que consumimos...
X.B.- ¿Cuándo cree que seremos capaces de eliminar el hambre, las guerras y las injusticias?
C.A.- Pienso que son difíciles de eliminar... Las diferencias entre los países ricos y pobres cada vez son más acentuadas... y el poder económico, en manos de unos pocos, favorece a los que son más ricos y empobrece miserablemente al resto.
X.B.- Usted ha iniciado un camino de transformación para que esto sea posible. ¿Qué me aconseja que haga yo?
C.A.- Participar activamente en una ONG que le permita aportar su "granito de arena" y luchar para hacer un mundo más justo.

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